Opinar libremente, compartir poesía, cuentos y reflexiones constructivas, es el propósito de este blog .
viernes, 17 de mayo de 2013
Imágenes sobrepuestas.
Parado a orillas del recodo que formaba la corriente al rebotar contra dos grandes peñascos, con el agua a la altura de los tobillos y la toalla anudada en torno a su cintura; examinaba su fisonomía de matices griegos, muy bien conservada para los cincuenta años que llevaba encima. Su esbelta estampa, los caprichos de la luz y el vacilante reverberar del agua, se confabularon para trazar de él en la inestable superficie, una distorsionada imagen de ave zancuda mitológica.
Buscando en el fondo plateado, encontró para su sorpresa un doble juego de imágenes. Confundido, limpio el pequeño espejo con la toalla, reintentó la búsqueda, y las imágenes gemelas lo saludaron con nostalgia desde el cristal. Frotándose con palma y dedos, recorrió cada ángulo de su rostro: la comisura de sus labios, la proporción de su nariz y hasta las ondulaciones de su cabellera, exenta aún de canas. Se dio por satisfecho, no solo con la depilación practicada, sino también, con la afirmación que el recuerdo de su extinto padre le musitó desde el fondo argentado.
Lanzó una patada súbita y retiró sus pies del agua para escapar del insistente mordisqueo de los pececillos, que, habiendo desvastado la superficie insensible de sus cayos, hincaban sus mandíbulas más allá de la epidermis.
Desmontó después, la vieja afeitadora de metal. Lavó y secó hoja y máquina, antes de guardarlas en una bolsa impermeable junto a las tijeras y el espejo. Previendo daños corrosivos a los utensilios metálicos, decidió colocar en otra bolsa similar, el húmedo paste de fibra natural, la brocha espumadora, y el manojo de frescos recuerdos que continuaban revoloteándole en su cabeza.
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