M. A. L. Z.
Si el tuerto se hace guía de numerosa y sumisa grey, si prosperan los vende ilusiones, si los hechiceros y curanderos compiten exitosamente contra el saber científico, si observas que los pobres fanáticos se avergüenzan de lucir la camiseta sudada por el esfuerzo honrado y se envalentonan vistiendo caros uniformes con el nombre y número de sus ídolos, si más que libros se portan armas, cuando la perfección se busca en el músculo y no en la mente, si al tú por el tú compiten por un curul el honrado con el conocido delincuente, si el volumen y la firmeza del pecho femenino, artificiosamente conservado, se cuida más que la salud y el hambre del crío; cuando se practican más rellenos e injertos en los cuerpos humanos que en los huertos frutales; cuando la indumentaria más popular es escasa y extremadamente ceñida al cuerpo...ten por cierto que estás frente a una sociedad decadente, llena de individuos inseguros de si mismos, dudosos de sus propias capacidades y potencialidades, temerosos de asumir responsabilidades y de emprender cualquier proyecto, muy dados a expresarse despectivamente sobre si mismos, uraños al trabajo en equipo y a la búsqueda del cambio, reacios al análisis y al diálogo para solucionar sus problemas, pero, prestos al insulto y a la brutal violencia.
¡Enorme y complicado es el desafío educativo que debemos plantearnos como sociedad, para romper los eslabones de esta pesada cadena tejida con milenaria ignorancia!
El reto ha sido dado. El trabajo es impostergable y comienza en nosotros mismos.