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M. A. L. Z.
Hay días en que el mismo cielo pareciera venir en tu búsqueda. Amanece y, entre el manto gris de la neblina se esconde la arboleda y cantan los pajarillos sus alegrías.
Entrado ya el día, el turno es de las nubes que, con sus fugaces fantasmas, arropando van las colinas.
Sin un solo guiño de sol, comienza a caer la noche. Indistinguible se ha vuelto la frontera entre el cielo y la tierra.
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