lunes, 11 de mayo de 2026

Si podemos, podemonos

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M. A. L. Z. 

Reflexionando sobre nuestra trayectoria personal con objetividad y sin justificaciones,  encontraremos siempre pequeños y grandes traumas que solemos heredar y transmitir de generación en generación, impulsados no tanto por la genetica, sino, más bien, por patrones culturales familiares y sociales que se alojan y enraizan en nuestro subconsciente, el mando más poderoso y automatico, al que, si no logramos frenar, nos arrebata el control de nuestra vida y nos conduce por agrestes caminos y a imprudentes velocidades. 

La maduréz  consiste en emprender una lucha diaria y permanente para dejar de ser hospederos de  caprichos y voluntades ajenos, de complejos mutilantes, de actuaciones condicionadas y de hábitos que destruyen y empantanan a nuestro verdadero ser. No faltarán hallazgos de autocompasiones justificadoras paralizantes, de rencorres insanos que enmontañan la hermosa y curativa flor del perdón. 

A podar, entoces, las malezas que compiten por la luz y los nutrientes que desde el principio de los tiempos fueron destinados para que prosperen en nosotros los frutos de la sabiduría y del bien universal. 

Dios nos ayude a ser nuestros propios buenos jardineros.

martes, 5 de mayo de 2026

El amor: la infalible ley creadora.


M. A. L. Z.

Cuando amamos intensamente, nos esmeramos en manifestarle ese sentimiento al ser amado, valiéndonos de cuantas facultades y recursos hay a nuestro alcance: arrullándole, mimándole, cuidándole como a nosotros mismos, proveyéndole lo necesario y, a veces, sublimando el afecto, obsequiamos algún presente, llevamos flores, y serenatas, escribimos un poema o improvisamos un canto...

El amor se cimenta en las manifestaciones espontáneas e instintivas vinculadas a la entrega recíproca y se profundiza en busca de perfección, dando sin esperar nada a cambio; como ama el niño a su viejo abuelo, como el intenso amor de madre que perdona y da todo por el hijo criminal, como ama y defiende, abarcadoramente, el verdadero patriota, al pueblo que sufre las inclemencias de la injusticia.

Cobijados de ese infinito amor, nadamos como insignificantes peces, que nunca alcanzarán a comprender el amor hecho océano en que viven, quizá, sin mayor mérito, que ser hijos de la eterna fuente que por amor, todo lo crea, transforma y recrea. De ella provenimos. Gotas somos que en vaporoso espíritu retornaremos a nuestro orígen.