M. A. L. Z.
Cojeando avanza el conocimiento en manos de unos cuantos eruditos que, presumiendo su saber, van por allí, dándose lecciones así mismos: sermoneando a los sordos y repartiendo libros entre los ciegos.
La ignorancia, entre tanto; siempre invicta, desde lo más alto del pódium, luce su trofeo, aupada y ovacionada por los que pudiendo ver, eligen no hacerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario