M. A. L. Z.
Nada tan peligroso como una sociedad de individuos sometidos a la ignorancia y el fanatismo. Acostumbradas a la oscura venda de la ignorancia, las pupilas fanatizadas se cierran al menor contacto con la luz de todo razonamiento que cuestione y delate la debilidad de las bases en que se sustentan su micromundo. Más allá de su insignifante habitáculo, todo cuanto percibe el fanático, es signo de amenaza, falsedad y peligro que debe combatir y erradicar a cualquier precio. Alzan, así, banderas de falsos patriotismos y repitiendo engañosos razonamientos, se hunden en los más ciegos y violentos fanatismos.
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