Carta a un amigo recentido con este medio.
Óscar, comprendo más de lo que
pueda imaginar esa incomodidad que siente. Es tan desagradable enterarse -al menos para eso es útil este medio-, cuánto abunda la falsedad entre los que suponen amigos, limitese este sustantivo a su antigüa acepción. Estoy convencido que las redes sociales son filtros efectivos para depurar el concepto amistad, término que hemos aplicando tradicionalmente para englobar a todos cuanto hemos tenido la oportunidad de contactar personalmente. Siendo sincero, creo que a raíz de esta nueva forma de comunicación, mi lista de amigos ha ido en descenso, no porque haya perdido a alguien que en verdad lo fuera, sino porque he aprendido a depurar mi criterio para calificar a cada quien. Más de algún serio aprieto hay que pasar para ampliar o reducir esa lista de amistad, que conste, hablo de la lista interior que cada quien lleva en mente, no de la fría cifra acumulada en estas redes.
Creo, Óscar, que conviene tomar a fb y otras redes sociales, por lo que son, diarios populares acéfalos, en los que cada quien se convierte en reportero, columnista, editorialista , fotógrafo y director de sus caprichosas publicaciones. No podemos por tal motivo, ser tan exigentes con la calidad y la sustancia de un medio de esta naturaleza.
Habrán, no lo dudo, personas que casi nunca examinarán artículos de fondo, repasarán tan solo los titulares.
Cuántos complejos de inferioridad o de superioridad afloran en estos medios, cuánta ignorancia (ilustrada y sin lustre) circula disfrazada de verdad.
Como en un periódico, muchas personas buscarán las notas deportivas, otros se conformarán con la sensualidad de los escotes. No faltarán los acosadores religiosos atizando el miedo, regalando bendiciones que no están a su alcance, repitiendo amén a cada piropo moral. Cómo olvidar el vulgar choque de las distintas opiniones políticas: chavos chavistas, chivos chauvinistas, ricachones socialistas, esclavizados capitalistas. De aquí y de allá lloverán las curuncas: los bronceados naturales con su inglés medio masticado defendiendo a morir al que lo muere. En profunda y prolongada siesta, hipnotizados por la tecnología de punta y el lustre de lujosos vehículos, aspiran o lucen como máxima realización, un six pack en su abdomen o los engaños del cilicón (lo más grande que cabe en un cerebro chico es un tracero grande) . Y sin ocaso llega también el acoso de los profetas de la verdad, los que se sienten con el derecho pleno de coaccionar al que no piensa ni repite sus exclusivas manifestaciones. Por anticipado te excomulgan de entre los seres pensantes por si acaso te atreves te niegas a compartir el fruto único de su genial producción. Con estos no compito, me declaro incompetente, son definitivamente inalcanzables, tras su amurallado y bien resguardado Olimpo particular. Pero, sigo en paz conmigo mismo, no estoy hecho para empavonar vanidades propias ni ajenas. Mis elogios y mis críticas no se cotizan en la bolsa. Entiendo que produzco y publico muchas cosas que no calzan con el exigente gusto de muchos, pero libres de tarifas y viñetas impuestas, seguirán teniendo mis palabras la nota, el color y la frecuencia que mi variante ánimo les imponga. Si con ello logro apuntalar una respetuosa y sana relación, me congratulo, lo disfruto y lo aprecio. Si por el contrario, alguien se incomoda, se distancia o se cierra a mi trato, lo acepto complacido, me ayuda a concentrarme en quien valora lo que soy, más que a lo que tengo y lo que no tengo.

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