Plumazos que hieren.
Carlos F. Gutierrez: entre la refriega de Juan Ramón Molina y Alejandro Miranda.
Nacido en Tegucigalpa en 1861 y muerto en la misma ciudad en julio de 1899. Se le atribuye el mérito de haber escrito Angelina, la primera novela hondureña (1898). Intelectuales de su época como el poeta José Antonio Domínguez y el periodista Manuel Sabino López, se refirieron con duras críticas a la novela de Gutierrez.
Durante 1898, escribió para El Diario, periódico que se supone fue el primero en Honduras con publicación diaria.
Alejandro Miranda (1861-1937), periodista empírico de origen nicaragüense, que junto a José María Valladares, regente de la imprenta Popular; fundara El Diario, se refiere en su biografía, de publicación póstuma, a Gutierrez, de quien afirmaba: manejaba bien la sátira y sabía dar colorido enérgico a la frase, tanto en prosa como en verso, sin asomos decadentes. El mismo Alejandro Miranda se encargó de prologarle a Gutierrez el poemario "Piedras Falsas".
Antes que Gutierrez, estuvo por algunos meses colaborando para El Diario, el poeta Juan Ramón Molina (1875-1908), con quien Miranda se había conocido cuando ambos residían en Guatemala.
Todo marchaba bien entre Miranda y Molina. El Diario acogió con buena apertura los trabajos literarios de Molina. Y ante súplicas de éste, Miranda lo presentó ante su amigo y ex compañero de combate, el entonces presidente de Honduras, Dr. Policarpo Bonilla. Días después de la entrevista, Molina fue nombrado Subsecretario del Ministerio de Fomento.
A partir de entonces, cuenta Miranda, la amistad de Molina fue en decaída, hasta desembocar en indeseables confrontaciones escritas.
Por ese mismo tiempo, con soporte económico de Santos Soto y un señor apellidado Luski, gerente del recién abierto, Banco Comercial, Molina fundó el periódico El Cronista.
Molesto con Miranda por un artículo que éste publicará en El Diario, Luski, indujo a Molina para que a través de el nuevo periódico - El Cronista-, emprendiera una campaña de difamación y desprestigio contra Miranda.
En esos precisos días, inició Carlos Gutierrez a laborar al lado de Miranda. Fue por tal motivo, inevitable su intervención en la guerra de palabras que se libraba. Pues bien - cuenta Alejandro Miranda -, Carlos Gutierrez, con aquel su buen humor satírico y picante, era quien tiraba chinitas puntiagudas contra Molina. Me acuerdo - continúa diciendo Miranda- , de la siguiente, que, sin título se publicó en la sección de gacetilla, decía así:
" Tipo de dandy perfecto,
elegante presumido
montón de carne podrida
sobre un espíritu adyecto"
Según opinión de Miranda, la reacción de Molina fue tan deprimente que se entregó a la bebida por más de dos semanas, siendo por lo mismo cesado en su cargo del Ministerio de Fomento, y quedando después como implacable enemigo del Dr. Bonilla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario