M. A. L. Z.
Compitiendo en osadía, los aspirantes a cargos de elección popular - más bien dicho, sus activistas pagados -, usan como vallas publicitarias los postes del tendido eléctrico; claro está, que el riesgo es fácil de prever, gracias a los frecuentes e irracionales racionamientos del inservible servicio eléctrico; confabulación ideal para crucificar con promesas que no llenan ni mantienen, al votante, acostumbrado cada vez más a la mascarada democrática.
"Dadle un pescado al hambriento y comerá una vez..." Y, asegurándose de no completar el atentatorio refrán, escondiendo los aperos de pesca y todo gesto de genuina caridad, van en pos del hambriento, con la bolsa "solitaria" en mano, con el bastimento hecho carnada; luciendo amplia y efímera, su sonrisa de anzuelo irrefutable.
Entre tanto, un viejo vehículo hecho bote y un taxista que aprendió a pescar entre la tormenta, se adentra en las honduras de la realidad imperturbable; arriesgándolo todo, de espalda a las promesas electorales, da marcha al frente, en busca va del sustento familiar, y de los billetes necesarios para pagar la ext
orsión criminal que renovará su permiso semanal en la repesca.

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