viernes, 10 de abril de 2020

Confinados pero no con finados.



Que logre mantenerlo ausente,  no lo sé.
Que si llega el tal coronado podré vencerlo, tampoco lo sé. Pero, cruzando los dedos y apretando los dientes, sigo con los mocos amentolados tomando café y te caliente.
En paro, sí, pero respirando frescura y orinando claro.
Y está más claro aún, que, es mil veces preferible vivir confinados, que convivir con finados.

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