¿Cómo se explica que estando una nación bajo el mortal ataque del coronavírus, que amenaza con aniquilar la vida de cientos de miles de ciudadanos, su dirigencia, contrario a focalizar sus mejores esfuerzos y recursos al combate de este peligro real, decida movilizar una parte importante de sus fuerzas armadas para dar inicio, según todo parece indicar, a una nueva aventura guerrerita?
Es un plan nada nuevo, cuyos motivos de fondo son también previsibles, muy distintos a los que públicamente vierten quienes han ordenado estos operativos. Lo que debe llamar la atención de todos, es la urgente prisa con que se da marcha a esto. El escenario pospándemico mundial a que nos adentramos es más caótico de lo se pensaba y hace por lo mismo, impostergable la concreción de ciertos planes estratégicos de conquista.
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