sábado, 4 de abril de 2020

De las llamas al brasero.

¿Cómo se explica que estando una nación bajo el mortal ataque del coronavírus, que amenaza con aniquilar la vida de cientos de miles de ciudadanos, su dirigencia, contrario a focalizar sus mejores esfuerzos y recursos al combate de este peligro real, decida movilizar una parte importante de sus fuerzas armadas para dar inicio, según todo parece indicar, a una nueva aventura guerrerita?

Es un plan nada nuevo, cuyos motivos de fondo son también previsibles,  muy distintos a los que públicamente vierten quienes han ordenado estos operativos.  Lo que debe llamar la atención de todos, es la urgente prisa con que se da marcha a esto.  El escenario pospándemico mundial a que nos adentramos es más caótico de lo se pensaba y hace por lo mismo,  impostergable  la concreción de ciertos planes estratégicos de conquista.

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