domingo, 19 de marzo de 2023

Un cimarrón menos.


M. A. L. Z.

Sucedió mientras dormía. Mi cimarronería había .

Como casi todos los días, desperté muy temprano - al rededor de las 5:20-. Me puse en pie, obligado por la puntual llamada de mi estómago, hambriento de de rosquillas y café. Café, lo que se llama café, no cualquier agua, chirla. Café catracho 100% orgánico, del mismo que con frecuencia me hace llegar mi hernana Mandita. Desconecté el celular y auxiliado por su resplandor, descubrí la suave soga que colgaba de mi cuello. ¿Quién sería, me pregunté, el o la  campista que hizo tan certero lance? Fue, pensé, casi un milagro. No, más bien dicho, fue un Dulce Milagro, escrito así, con mayúscula. Sin reniegos, con un relincho de complacencia, acepté dócilmente mi retorno al redil

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