jueves, 13 de marzo de 2025

Y tú...¿Qué?


M. A. L. Z.

Muy temprano, como siempre; he preparado y degustado mi acostumbrado desayuno de pan con café.  Después, aún con la toalla anudada a mi cintura, me he hundido en el viejo sofá y elevado al creador mi plegaria matutina de gratitud.

Mientras escribo estas líneas recorro con la mirada la pequeña y humilde sala. Veo junto al televisor una preciosa escultura de madera fabricada con mucha delicadeza, cerca de ella, algunas fotografías de personas a las que quiero mucho y más allá, varios cuadros de pinturas que muestran el esfuerzo, la destreza y la inspiración de sus autores en un momento de sus vidas. Sigo mi recorrido visual y escalo con rapidez las paredes de regular acabado, el techo cuarteado por viejas goteras, el curtido piso de cerámica, el sofá y sus sillas, la puerta, la ventana y su cortina roja...y en el centro de este reducido espacio, apoltronado y a medio vestir, continúo picoteando la digital pantalla, extrayendo letra a letra la inspiración que me embarga.
 
Con el día libre de compromisos laborales, ha sido fácil dejarme llevar por el impulso y extender el solitario recorrido visual, hasta convertirlo en un tumultuoso paseo virtual saturado de aromas, conversaciones y ruidos. Indubitablemente, cada cosa es un receptáculo maravilloso impregnado de aromas, sonidos, ideas y sentimientos de quienes las construyeron y de quienes las usan.

Finalmente, después de percibir cuanto estuvo a mi limitado alcance,  sintiéndome un habitante más del espacio en que todavía permanezco sentado; pasé de observador a observado, al escuchar con pasmosa claridad este breve interrogatorio: Y tú, en el prolongado viaje de tu existencia ¿qué has conocido? ¿Qué has acumulado? ¿De qué has llenado tu ser? ¿Qué cuentan tus palabras y tus actos sobre la naturaleza de tu creador?

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