Comúnmente la gente supone que el mejor negocio de los bancos consiste en captar dinero barato y colocarlo en préstamos a una tasa de interés alta que le permita cubrir su costo financiero, gastos administrativos, cuentas incobrables y un margen neto o utilidad. Esto es de por si un gran negocio, Pero lo sustancioso de las colosales ganancias que perciben los bancos resulta de la autoridad legal que poseen para crear dinero. Ningún otro negocio puede crear tanta riqueza con el simple flujo y reflujo de los ahorros que captan del público. ¿Cómo se genera está riqueza bancaria? Todo se sustenta en la certeza de saber que del total de dinero en efectivo que el público deposita en el banco, solo una pequeña parte es suficiente para atender el monto de los retiros. Basado en esto y tomando en cuenta la exigencia legal de manejar una reserva líquida o encaje legal de toda cuenta de ahorro, la diferencia queda en poder del banco para otorgar créditos, dando inicio así, a la creación del dinero bancario. Para simplificar este hecho, plantearemos un ejemplo asumiendo que el encaje legal vigente sea de 20%. Supongamos que un primer ahorrante deposita $ 1,000.00 El banco enviaría al Banco Central el encaje obligatorio (20%) $ 200.00 y podrá colocar en préstamo los restantes $ 800.00 Un segundo cliente, se presenta a tramitar un préstamo por $800.00 que al serle aprobado, el banco se lo deposita en una cuenta de cheques. Cumpliendo con el encaje legal, se envía al Banco Central, $160.00 (20% de los $ 800.) Los restantes $ 640.00 se colocan en un nuevo préstamo y siguiendo el procedimiento antes indicado, se le desembolsa abriendo una cuenta de cheques por un total de $ 640.00, se procede después a integrar el encaje legal de está cuenta y se envía $ 128.00 al Bantral ; los restantes $512.00 seguirán disponibles para continuar el ciclo, hasta que el total de los $1,000.00 captados en efectivo, estarán depositados como encaje en el Bantral y las cuentas de ahorros y cheques del banco ascenderán a $5,000.00 Por este motivo, uno de los banqueros más grandes de Brasil, al ser interrogado en cierta ocasión sobre cual es el mejor negocio del mundo respondió, un buen banco. A una segunda pregunta del periodista sobre cual sería el segundo mejor negocio, dijo que sería un banco más o menos bueno, y el tercero? Insistió el interrogante, un banco malo, concluyó el banquero. Nadie puede rebatir ésta contundente verdad, Jeferson lo vislumbró claramente, hace más de 200 años, Henry Ford lo sentenció más crudamente: "Es bueno que el pueblo no entienda el funcionamiento de nuestro sistema bancario, porqué, si esto ocurriera, creo que explotaría una revolución antes de mañana por la mañana". Sobran las opiniones de personajes célebres tildando de inmoral y peligroso al sistema bancario. Las recientes crisis bancarias acaecidas en los Estados Unidos y Europa, ratifican lo bien fundamentados que han estado estos personajes. Tras décadas de prosperidad, abundancia, especulación y multimillonarias utilidades, la banca norteamericana y europea estuvo al borde del colapso, pero su poder es tan enorme, que los gobiernos han corrido en su auxilio con miles de millones de dólares del pueblo. Y así ¿cómo no será un excelente negocio? Si en tiempos de vacas gordas las utilidades se privatizan y cuando el pasto escasea las pérdidas se socializan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario