domingo, 7 de junio de 2015

Honduras se ilumina de esperanza.

Circula ya por el mundo entero la noticia de la lucha inclaudicable que hemos emprendido los hondureños para liberarnos del sistema dictatorial, injusto, sanguinario y corrupto que fraudulentamente se hizo del poder en Honduras.

A pesar de la distancia, desde el exterior, donde pierde influencia la sensura y la manipulación noticiosa convenida entre gobierno y medios tarifados, podemos visualizar la magnitud de la podredumbre que infructuosamente el gobierno pretende ocultar, disfrazar o justificar, culpando como siempre al pasado y a la disidencia.

Por un escándalo menor al  multimillonario atraco cometido contra el Seguro Social, en cualquier país del mundo respetuoso de la ley y la moral, ya hubiese caído en manos de la justicia desde el Presidente de la República, hasta el último responsable de tan monumental delito, que raya en lo grotesco, por haber orillado a la muerte a miles de compatriotas desatendidos en sus demandas de servicios médicos.

El delito cometido contra el IHSS, es una afrenta mayúscula para todo el pueblo, especialmente para los que a lo largo de su vida laboral, han cumplido aportando sus cuotas mensuales a dicha institución. Lastimosamente, no es este el único ni el más grande acto de corrupción achacable a los inmorales que nos gobiernan. No, existe una avalancha de atracos y abusos que por medio de sobornos, imposiciones, intimidaciones y asesinatos, han sido ejecutados dándoles un cierto maquillaje de legalidad. 

El nutrido manjar de la corrupción oficial incluye entre otros, el asalto administrativo, el manejo irresponsable, perverso y delictuoso de instituciones como el Injupen, Imprema, Hondutel, Enee, etc.  Todas y cada una de ellas,  verdaderas minas financieras que los gobiernos han usado para satisfacer el clientelismo político, tráfico de influencias, contrataciones  y concesiones amañadas,  condonaciones de deudas millonarias a empresarios afines.

Súmase a esto, el descalabro administrativo y financiero de todas las secretarías del estado, la defraudación fiscal,  y la cada vez más evidente vinculación  de políticos y funcionarios públicos con las redes internacionales del narcotráfico.

Y como punto sobresaliente de la pirámide de corrupción que pesa sobre el pueblo, el fraudulento gobernante se ha empecinado en concretar la máxima amenaza sobre nuestra nación,  dando en concesión las mejores franjas de nuestro territorio, a poderosas transnacionales, que harán en dichas zonas -si así lo permitimos-, su reino particular, personalizado y gobernado  a su antojo y conveniencia, en detrimento de nuestra soberanía e interés patrio.

Las antorchas de la esperanza se multiplican, van con su luz señalándomos la ruta. 

Sumémonos todos a la cita histórica para reconstruir Honduras.
Cada ciudad, cada aldea debe iluminarse con el ideal de justicia que ahora estremece cada rincón patrio.
Aún estamos a tiempo de lograr pacíficamente lo que a otros les ha costado ríos de sangre y catastróficas destrucciones. 

Padres e hijos, hombres y mujeres, niños y adultos, todos somos Honduras.

!Salgamos unidos a marchar! 
A levantar muy alto las antorchas de la esperanza. 

Tus hijos y los hijos de vuestros hijos te lo agradecerán.

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