El caballero de manga larga, es José Leandro, un trotamundos, enemigo acérrimo del sedentarismo y la indiferencia paralizante. En su batallar por arrancarle a cada día el sustento diario para si mismo y su prole, ha recorrido los más remotos rincones de Honduras. Cuando en la patria se le han cerrado las puertas, ha salido sin dudar y sin temor a otras tierras desconocidas. En sus andanzas, se ha cruzado por Gran Caimán y otras islas caribeñas, ha entrado y salido por más de tres ocasiones a los EE UU.
Canada no ha escapado a su curiosidad.
En sus repetidos periplos por el norte, se ha visto ocasionalmente en la necesidad de hacer prolongadas estaciones intermedias en Guatemala o México. Hace unos seis años, lo visité cuando él residía en Charlote, Carolina del Norte. La foto adjunta, fue tomada, precisamente, en dicha oportunidad. Un año más tarde, me sorprendió su llamada telefónica desde el otro lado del Atlántico. Un tanto decepcionado, me contó sus aventuras migratorias por España: la cosa no está tan buena por acá, primo -me decía-, se gana un poco menos que en los USA, es más difícil conseguir empleo y muy delicado y penado manejar sin licencia de conducir; si logró economizar unos centavos para saldar deudas, me regresaré pronto a Honduras.
Hace ya unos tres meses que le he perdido el rastro, pero el grato aroma de su aprecio sincero me acompaña siempre. Un día cualquiera, escucharé de nuevo su voz, y este punto final, se convertirá en punto y seguido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario