sábado, 12 de noviembre de 2016

Silencio contante y sonante.

Estos y otros personajes de la ilustración adjunta,
 incluyendo banqueros,  empresarios, militares, periodistas,  líderes religiosos y políticos; fueron las gargantas altamente remuneradas que utilizaron los golpistas para tratar de justificar el rompimiento del orden constitucional en junio del 2009. El principal argumento que persistentemente esgrimían era el supuesto intento reeleccionista del entonces presidente de la republica,  Manuel Zelaya.  Con uno de sus compinches en el poder, y las prohibiciones constitucionales a la reelección presidencial,  aún vigentes; estos mismos individuos,  que se llenaron la boca y los bolsillos con su falso celo constitucionalusta, venden ahora, a precio inflado, su obscuro silencio, ante el abierto y descarado proyecto reeleccionista del actual gobernante.

Tristemente, en Honduras, la palabra y el silencio forman parte del mercado negro de intereses de todo tipo.

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