Más allá de lo que dijo he hizo en su campaña, Donald Trump sigue siendo en el campo político un verdadero desconocido, y hasta cierto punto, muy Impredecible.
A juzgar por sus comparecencias públicas, Trump, es un hombre muy emotivo y de respuestas explosivas, un verdadero motivo de preocupación por la probable impulsividad con que podría conducir los destinos de su poderosa nación. Su cáustico lenguaje y sus desmedidas expresiones públicas siembran muchas dudas sobre su capacidad para establecer y mantener relaciones cordiales con la comunidad internacional. Mucha incertidumbre y poca confianza deja en el ambiente con sus frecuentes contradicciones, reinterpretándose o desdiciéndose asi mismo.
Quizá, durante su campaña, dijo más de lo que debió decir y de lo que objetivamente puede realizar. O quizá, mas bien, puede esto ser, un pequeño asomo de lo bueno o malo que planea emprender durante su gestión presidencial.
La nebulosa que rodea al presidente electo de los Estados Unidos de Norte América, comenzará pronto a desvanecérse. Pero, su sola elección ha bastado para estremecer negativamente los mercados financieros del mundo entero, desplomar la moneda mexicana y obligar a muchos países, amigos y rivales de Norte América, a replantear sus planes militares.
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