miércoles, 9 de noviembre de 2016

Sin tron ni son, ha ganado Trump.

Más allá de lo que dijo he hizo en su campaña, Donald Trump sigue siendo en el campo político  un verdadero desconocido, y hasta cierto punto, muy Impredecible.

A juzgar por sus comparecencias públicas, Trump, es un hombre muy emotivo y de respuestas explosivas,  un verdadero motivo de preocupación por la probable impulsividad con que podría conducir los destinos de su poderosa nación. Su cáustico lenguaje y sus desmedidas expresiones públicas siembran muchas dudas sobre su capacidad para establecer y mantener relaciones cordiales con la comunidad internacional.  Mucha incertidumbre y poca confianza deja en el ambiente con sus frecuentes contradicciones,  reinterpretándose o desdiciéndose asi mismo.

Quizá, durante su campaña,  dijo más de lo que debió decir y de lo que objetivamente puede realizar. O quizá, mas bien, puede esto ser, un pequeño asomo de lo bueno o malo que planea emprender durante su gestión presidencial. 

La nebulosa que rodea al presidente electo de los Estados Unidos de Norte América,  comenzará pronto a desvanecérse. Pero, su sola elección ha bastado para estremecer negativamente los mercados financieros del mundo entero,  desplomar la moneda mexicana y obligar a muchos países, amigos y rivales de Norte América, a replantear sus planes militares.

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