Podrás vivir en exclusivas azoteas, lejos del fango y su mugre. Ascenderás más alto, si es tu pasión y empeño. No olvides, sin embargo, que todo el peso de tu holgura y pulcritud descansan sobre los huesos petrificados de aquellos que te dieron el ser. Has de saber, que detrás de tu luminosa presencia hay rostros desfigurados, manos encallecidas que pusieron el pan de vida en tu boca y con paciencia y tenacidad te enseñaron a erguirte y a caminar equilibradamente.

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