es recuperar día a día
el sol de nuestra conciencia,
para reemprender el viaje,
antes que caiga el inexorable
y oscuro telón.
Opinar libremente, compartir poesía, cuentos y reflexiones constructivas, es el propósito de este blog .
Llueve copiosamente, para nuestra fortuna, no a cántaros ni a congeladas pedradas -¿quién soportar podría una agresión de este tipo?-, de darse algo así, se alteraría catastròficamente el sabio ordenamiento del sistema que preserva la vida del planeta.
Llueve con ternura despiadada, gota a gota, cariñosa y compasivamente.
La señora lluvia, llegó sin anunciarse, sin el fulgor intermitente de su mirada, sin el estruendo imponente de su voz, sin enmascarar, siquiera, la plenitud del horizonte. A medio sol, a media sombra, cayó pausada y repentina sobre las sedientas superficies; y con sus redondos e infinitos dedos, dejó escuchar sobre los tejados la sinfónica tristeza de su canto
Ojos preñados de sobresalto,
endebles brazos de prematuros aleteos luchando contra lo inexplicable.
Rueda y cruje la osamenta del tiempo.
Llora y llora el niño ancianizado.
!Qué serio juego es la vida para el niño empobrecido!
Y en febril faena,
los eficientes moldes
destructores de esperanzas,
perpetúan la cosecha
de nuevas y antigüas cadenas.
Si de la nada todo,
todo un día salió;
entonces todo es nada,
incluído yo.
Por eso nada tengo
porque nada soy.
Y teniendo en mí la nada
tengo y soy sin serlo,
el mismo Todo
que nada y nada,
en la nada del Todo
Marco A. Laínez Zelaya.