A las espaldas del pueblo seguirán cargando las deudas contraídas para enriquecer a corruptos, los intereses para engordar a la banca internacional, las multas y recargos por incumplimientos de pago, y haciendo interminable el círculo vicioso, agregarán también, las recientes deudas pactadas para alimentar a los buitres del fondo, los cuales, no saciarán su apetito carroñero hasta sumir a la nación en la mas absoluta penumbra, y afirmar en el poder, al rey tuerto.
Opinar libremente, compartir poesía, cuentos y reflexiones constructivas, es el propósito de este blog .
martes, 1 de marzo de 2016
Cría cuervos y te gobernará un tuerto.
El primer gran logro de Macri: convertir a Argentina en la mayor granja de buitres financieros. Parvada maquiavélica, que hace siglos aprendió a escarbar entre los crematorios bursátiles, en busca de títulos sin fondo, para extorsionar con ellos a las naciones sobre endeudas.
A las espaldas del pueblo seguirán cargando las deudas contraídas para enriquecer a corruptos, los intereses para engordar a la banca internacional, las multas y recargos por incumplimientos de pago, y haciendo interminable el círculo vicioso, agregarán también, las recientes deudas pactadas para alimentar a los buitres del fondo, los cuales, no saciarán su apetito carroñero hasta sumir a la nación en la mas absoluta penumbra, y afirmar en el poder, al rey tuerto.
A las espaldas del pueblo seguirán cargando las deudas contraídas para enriquecer a corruptos, los intereses para engordar a la banca internacional, las multas y recargos por incumplimientos de pago, y haciendo interminable el círculo vicioso, agregarán también, las recientes deudas pactadas para alimentar a los buitres del fondo, los cuales, no saciarán su apetito carroñero hasta sumir a la nación en la mas absoluta penumbra, y afirmar en el poder, al rey tuerto.
jueves, 25 de febrero de 2016
Culpable de empobrecimiento Ilícito
Marco Aurelio Laínez Zelaya
Me entrego y me someto
a juicio con la MACCIH (*)
Lanzo a ellos el reto,
es un trámite facil.
Culpable me declaro
de malversar caudales,
no lo tomen a raro
traigan ya los fiscales.
No precisan de rifles
ni de ocultar sus caras,
estoy muy accesible
y están mis cuentas claras.
Culpable soy, no niego,
de un gran fondo sin fondos,
esfumado entre los dedos
de mafiosos hediondos.
Coticé por veinte años
pensando en jubilación
sin atisbar engaños
de pública administración.
Liquidación forzosa,
decrétenla, les pido.
Escarben bajo las lozas
mezclen huesos y activos.
Hallarán sin demora
un circulante en rojo,
sangría delatora
de criminales lobos.
Se enriqueció Enriqueto,
millonario se hizo Juan,
apilando esqueletos,
robándole al hambre pan.
Hicieron de la harina (**)
su piedra filosofal,
mejor que cocaína
para inflar su capital.
Vengan ya los fiscales,
culpable me declaro,
si soporto los males
y me resigno al paro.
(*) Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH) . Pretende luchar contra la corrupción y la impunidad y dar acompañamiento y asesoramiento para reformar el sistema de justicia hondureña.
Tendrá una operatividad de dos años o más . Se coordinará bajo la Secretaría de Asuntos Políticos de la OEA.
(**) Farmacéuticas y empresas fantasmas ligadas con altos funcionarios del partido político en el poder, estafaron al sistema de seguridad pública de Honduras, vendiéndole medicinas falsas y cometiendo otra variedad de fraudes, por un monto mayor a $350 millones de dólares.
Me entrego y me someto
a juicio con la MACCIH (*)
Lanzo a ellos el reto,
es un trámite facil.
Culpable me declaro
de malversar caudales,
no lo tomen a raro
traigan ya los fiscales.
No precisan de rifles
ni de ocultar sus caras,
estoy muy accesible
y están mis cuentas claras.
Culpable soy, no niego,
de un gran fondo sin fondos,
esfumado entre los dedos
de mafiosos hediondos.
Coticé por veinte años
pensando en jubilación
sin atisbar engaños
de pública administración.
Liquidación forzosa,
decrétenla, les pido.
Escarben bajo las lozas
mezclen huesos y activos.
Hallarán sin demora
un circulante en rojo,
sangría delatora
de criminales lobos.
Se enriqueció Enriqueto,
millonario se hizo Juan,
apilando esqueletos,
robándole al hambre pan.
Hicieron de la harina (**)
su piedra filosofal,
mejor que cocaína
para inflar su capital.
Vengan ya los fiscales,
culpable me declaro,
si soporto los males
y me resigno al paro.
(*) Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH) . Pretende luchar contra la corrupción y la impunidad y dar acompañamiento y asesoramiento para reformar el sistema de justicia hondureña.
Tendrá una operatividad de dos años o más . Se coordinará bajo la Secretaría de Asuntos Políticos de la OEA.
(**) Farmacéuticas y empresas fantasmas ligadas con altos funcionarios del partido político en el poder, estafaron al sistema de seguridad pública de Honduras, vendiéndole medicinas falsas y cometiendo otra variedad de fraudes, por un monto mayor a $350 millones de dólares.
sábado, 20 de febrero de 2016
Caridad, una parte de mis raíces.
En Caridad, primaveral rincón del sur de Honduras, radicáronse hace más de dos centurias, parte de mis ancestros: los Maldonados, llegados desde Guatemala.
Tomando como base un registro poblacional levantado el año 1801, podemos sin temor a error, ligar a los Maldonado con la fundación misma de dicha comunidad, púes, figuran en el censo en mención, como propietarios de la que entonces era conocida como Hacienda La Caridad, perteneciente a la tenencia de Nacaóme. No obstante, por las variaciones ocurridas a través de la historia nacional con respecto a la división política territorial, Caridad aparece en 1825, integrada al departamento de Comayagua; en 1869, como parte del departamento de La Paz; y desde 1893, como municipio del departamento de Valle.
Un miembro de aquella prolífica familia -Gerardo Maldonado-, abogado de profesión, político y hacendado; amplió sus dominios a principios del siglo pasado, un poco más hacia las costas del golfo de Fonseca, en donde adquirió una extensa hacienda ganadera denominada, El Granadino. Tras sus pasos, movida por razones estrictamente económicas, fue también su prima hermana -Marta Maldonado-, madre de tres vástagos : Antonio (el mayor entre ellos, quien llegaría también a ser mi abuelo materno), Hipólito y Leonidas.
El abogado Maldonado, que en la década de 1930 fuera diputado al Congreso Nacional, por el partido Liberal, gozaba de una holgada posición económica y se complacía auxiliando de variadas formas, a cuanto familiar y amigo podía. Uno de sus sobrinos, que aceptó agradecido el apoyo que le ofreciera, y convivió temporalmente en su casa de Tegucigalpa, llegó con el tiempo a ganar por mérito propio, un lugar preferente en la historia del arte hondureño. Me estoy refiriendo, al pintor José Antonio Velásquez, que en su momento, fue considerado uno de los mejores pintores primitivista del mundo.
Conociendo los apuros que como madre soltera enfrentaba Marta, valientemente, el abogado Gerardo, ofreciole su apoyo incondicional para llevarse con él, a vivir a la capital, a los dos críos menores, para procurarles, toda la educación necesaria en su desarrollo como seres humanos.
Largo y duro fue el batallar de Marta ante tan magnánimo ofrecimiento. Antonio, como hijo mayor, no podía excluirse de aquella encrucijada a resolver. Fue él con su amor fraternal, que inclinó finalmente la negativa de Marta al desgarramiento de su familia.
Nadie puede saber por que imprevistos rumbos pudieron derivarse los pasos de Marta y sus descendientes, de haber aceptado el apoyo que gustoso les ofreciera su pariente, abogado Gerardo Maldonado. Lo único que con certeza podemos afirmar, hoy, es que siguiendo aquellos su propio rumbo, hicieron de la aldea minera de El Tránsito, su nuevo e irrenunciable nido familiar, y cumpliendo a cabalidad la promesa que con un abrazo circular se hicieron entonces, permanecieron por siempre juntos, y a su manera, muy felices.
Tomando como base un registro poblacional levantado el año 1801, podemos sin temor a error, ligar a los Maldonado con la fundación misma de dicha comunidad, púes, figuran en el censo en mención, como propietarios de la que entonces era conocida como Hacienda La Caridad, perteneciente a la tenencia de Nacaóme. No obstante, por las variaciones ocurridas a través de la historia nacional con respecto a la división política territorial, Caridad aparece en 1825, integrada al departamento de Comayagua; en 1869, como parte del departamento de La Paz; y desde 1893, como municipio del departamento de Valle.
Un miembro de aquella prolífica familia -Gerardo Maldonado-, abogado de profesión, político y hacendado; amplió sus dominios a principios del siglo pasado, un poco más hacia las costas del golfo de Fonseca, en donde adquirió una extensa hacienda ganadera denominada, El Granadino. Tras sus pasos, movida por razones estrictamente económicas, fue también su prima hermana -Marta Maldonado-, madre de tres vástagos : Antonio (el mayor entre ellos, quien llegaría también a ser mi abuelo materno), Hipólito y Leonidas.
El abogado Maldonado, que en la década de 1930 fuera diputado al Congreso Nacional, por el partido Liberal, gozaba de una holgada posición económica y se complacía auxiliando de variadas formas, a cuanto familiar y amigo podía. Uno de sus sobrinos, que aceptó agradecido el apoyo que le ofreciera, y convivió temporalmente en su casa de Tegucigalpa, llegó con el tiempo a ganar por mérito propio, un lugar preferente en la historia del arte hondureño. Me estoy refiriendo, al pintor José Antonio Velásquez, que en su momento, fue considerado uno de los mejores pintores primitivista del mundo.
Conociendo los apuros que como madre soltera enfrentaba Marta, valientemente, el abogado Gerardo, ofreciole su apoyo incondicional para llevarse con él, a vivir a la capital, a los dos críos menores, para procurarles, toda la educación necesaria en su desarrollo como seres humanos.
Largo y duro fue el batallar de Marta ante tan magnánimo ofrecimiento. Antonio, como hijo mayor, no podía excluirse de aquella encrucijada a resolver. Fue él con su amor fraternal, que inclinó finalmente la negativa de Marta al desgarramiento de su familia.
Nadie puede saber por que imprevistos rumbos pudieron derivarse los pasos de Marta y sus descendientes, de haber aceptado el apoyo que gustoso les ofreciera su pariente, abogado Gerardo Maldonado. Lo único que con certeza podemos afirmar, hoy, es que siguiendo aquellos su propio rumbo, hicieron de la aldea minera de El Tránsito, su nuevo e irrenunciable nido familiar, y cumpliendo a cabalidad la promesa que con un abrazo circular se hicieron entonces, permanecieron por siempre juntos, y a su manera, muy felices.
miércoles, 10 de febrero de 2016
Los firmes cimientos de una buena familia.
Conforme a nuestros gustos y posibilidades, podemos cambiarle a un edificio sus colores, su ornamentación, la calidad y cantidad de luces, reestructurar por completo o parcialmente su fachada o sus divisiones internas, todo, o casi todo en lo que respecta a su apariencia externa puede ser modificado mientras preservemos sus sólidos cimientos y las columnas que lo sustentan. Sería absurdo y a lo mejor imposible, trata de conservar su fachada y toda su apariencia mientras tratamos de reemplazar las bases que lo soportan. Peor locura sería, iniciar la construcción de las paredes antes que la cimentación. Desde el más experto hasta el más novato constructor evitaría caer en este ridículo cuando de construir una casa se trata. Desafortunadamente, esta sabia medida es muchas veces ignorada cuando intentamos formar un hogar. Sin claridad de propósitos, sin un plan preconcebido, guiados tan solo por el instinto reproductivo, nos lanzamos a la aventurada tarea de cosechar los frutos sin verificar primero la solidez de nuestro tronco y la fortaleza de nuestras raíces. La mayoría de estos impensados proyectos, terminan consecuentemente en fracasos, y en su colapso, la peor de las arremetidas, las sufren los inocentes críos.
Es tiempo entonces, de darle un vistazo a los fundamentos que soportan una familia exitosa.
En la parte más profunda de esta base, subyace una fuerte amalgama de fe, comprensión, respeto y seguridad. La fe en nosotros mismos nos llena de optimismo, la fe en nuestra pareja y el resto de la familia impermeabiliza el hogar contra las dudas, los celos y la desconfianza. Con la fuerza cinérgica de la fe, aumenta la comprensión y la seguridad del grupo. Comprendemos, que la debilidad de uno puede ser subsanada con la fortaleza del otro, comprendemos, que más que imperfecciones, poseemos características diferenciadas y complementarias. Esa comprensión, nos llena de tolerancia y nos compromete a tratar con respeto y equidad a los demás, sin usurparles ni permitir que se nos usurpe el derecho a nuestra libre determinación y al disfrute pleno de nuestros derechos como seres humanos.
En la segunda hilera del cimiento, agregamos solidaridad, comunicación y apoyo.
La solidaridad verdadera trasciende el sentimentalismo, se concreta en hechos y acciones. El dolor y las necesidades de cualquier miembro del grupo, genera en los demás, una respuesta oportuna y concreta. Se convierte en apoyo de ida y vuelta. Imbuidos de solidaridad, el auxilio al necesitado se convierte en un deber más allá de la acción calculada y fría.
La buena comunicación, surge acá, libre del chismorreo y del egoísmo. Sirve como un medio para transmitir valores positivos y generar un ambiente propicio para que germine la verdad. Nadie tendrá temor a opinar, confiando en que su palabra, aunque no exenta de errores, estará siempre reluciente de sinceridad.
El amor, la integridad y la lealtad, son la capa superior de la fundación, parte indispensable del columnaje que mantiene en pie a la familia, contra las embestidas de la adversidad. El amor proyectado en todo su esplendor, no requiere tanto maquillaje superfluo. Posee brillo propio, pero sin embargo, es preferible darle voz, color, forma y sabor; porque es el fruto que siempre estará en la cúspide de su madurez para el deleite de los que amamos, como a nosotros mismos. Será siempre íntegro y leal.
domingo, 25 de octubre de 2015
Don Armando Disturbios y sus mafiodólares.
Marco Aurelio Laínez Z.
Legal e ilegalmente, toneladas de armamentos entran a los países subdesarrollados. Unas, para hacer más efectiva la función represora de la policía y el ejército en contra de su propio pueblo. Otras, para mantener vigente el recelo entre naciones vecinas, renovando entre ellas una constante y onerosa carrera armamentista que reditúa pingües ganancias a fabricantes de armas y de conflictos. Pueblos tan afines como los latinoamericanos, unidos por centenarios lazos culturales, cargan como terrible condena el lastre del divisionismo, semilla de destrucción y sometimiento, sembrada y fertilizada por potencias intervencionistas. Todo ensayo emprendido en pos de la unificación o reunificación de la patria grande soñada por Bolivar, José C. Del Valle, Morazán y otros preclaros hijos de nuestra tierra, ha fracasado entre un marasmo de intrigas, desconfianzas y miedos instigados por el largo brazo interventor .
Aparte del clientelismo oficial, la industria armamentista ha encontrado en las mafias criminales dedicadas al narcotráfico, al secuestro, a la extorsión, al sicariato y a la delincuencia común, un floreciente y rentable nicho de mercado. Este tipo de compradores, está siempre dispuestos a pagar altos precios por los instrumentos de muerte que utilizan para el sostenimiento de sus ilícitos quehaceres.
¿ Cuántos billones de dólares genera en ganancia este sucio negocio a los fabricantes de armas? Bien sabemos el cuestionado origen de los fondos con que son pagados los ilegales arsenales, pero, ¿por qué será que ninguna fábrica de armamentos ha sido multada o cerrada por sus nexos con las mafias que ensagrientan nuestros paises ? Siendo las armas el andamiaje principal en que se sostiene el crimen organizado, y sabiendo a ciencia cierta la procedencia de las mismas, ¿Por qué, los organismos dedicados al combate de las mafias internacionales y el lavado de activos, no emprende operaciones efectivas para desarticular el tráfico ilegal de armas e investiga a fondo el manejo de fondos en estas fábricas?
En el envolvente círculo de podredumbre mercantilista legal e ilegal que produce el tráfico de drogas y armas, es claramente notoria la vinculación y participación de importantes elementos del poder público y gubernamental.
Al igual que las drogas y las armas, las influencias y el clientelismo político se trafican a un alto precio, el que como de costumbre, recae sobre las más débiles espaldas, que aportan su sangre como materia prima para el lavado de los mafiodólares.
Cuando el sacrificio aumenta para las clases oprimidas, cuando mengua en el horizonte la luz de la esperanza; arriesgándolo todo, dejando atrás lo más querido, las sangrantes espaldas emprenden su éxodo hacia el norte, por la misma ruta de muerte que recorren los ingentes cargamentos de drogas y armamentos. Si la suerte corre de su lado, lavarán sus heridas en las aguas del río Bravo y ostentarán sin remilgos su nueva categoría de espaldas mojadas.
Legal e ilegalmente, toneladas de armamentos entran a los países subdesarrollados. Unas, para hacer más efectiva la función represora de la policía y el ejército en contra de su propio pueblo. Otras, para mantener vigente el recelo entre naciones vecinas, renovando entre ellas una constante y onerosa carrera armamentista que reditúa pingües ganancias a fabricantes de armas y de conflictos. Pueblos tan afines como los latinoamericanos, unidos por centenarios lazos culturales, cargan como terrible condena el lastre del divisionismo, semilla de destrucción y sometimiento, sembrada y fertilizada por potencias intervencionistas. Todo ensayo emprendido en pos de la unificación o reunificación de la patria grande soñada por Bolivar, José C. Del Valle, Morazán y otros preclaros hijos de nuestra tierra, ha fracasado entre un marasmo de intrigas, desconfianzas y miedos instigados por el largo brazo interventor .
Aparte del clientelismo oficial, la industria armamentista ha encontrado en las mafias criminales dedicadas al narcotráfico, al secuestro, a la extorsión, al sicariato y a la delincuencia común, un floreciente y rentable nicho de mercado. Este tipo de compradores, está siempre dispuestos a pagar altos precios por los instrumentos de muerte que utilizan para el sostenimiento de sus ilícitos quehaceres.
¿ Cuántos billones de dólares genera en ganancia este sucio negocio a los fabricantes de armas? Bien sabemos el cuestionado origen de los fondos con que son pagados los ilegales arsenales, pero, ¿por qué será que ninguna fábrica de armamentos ha sido multada o cerrada por sus nexos con las mafias que ensagrientan nuestros paises ? Siendo las armas el andamiaje principal en que se sostiene el crimen organizado, y sabiendo a ciencia cierta la procedencia de las mismas, ¿Por qué, los organismos dedicados al combate de las mafias internacionales y el lavado de activos, no emprende operaciones efectivas para desarticular el tráfico ilegal de armas e investiga a fondo el manejo de fondos en estas fábricas?
En el envolvente círculo de podredumbre mercantilista legal e ilegal que produce el tráfico de drogas y armas, es claramente notoria la vinculación y participación de importantes elementos del poder público y gubernamental.
Al igual que las drogas y las armas, las influencias y el clientelismo político se trafican a un alto precio, el que como de costumbre, recae sobre las más débiles espaldas, que aportan su sangre como materia prima para el lavado de los mafiodólares.
Cuando el sacrificio aumenta para las clases oprimidas, cuando mengua en el horizonte la luz de la esperanza; arriesgándolo todo, dejando atrás lo más querido, las sangrantes espaldas emprenden su éxodo hacia el norte, por la misma ruta de muerte que recorren los ingentes cargamentos de drogas y armamentos. Si la suerte corre de su lado, lavarán sus heridas en las aguas del río Bravo y ostentarán sin remilgos su nueva categoría de espaldas mojadas.
miércoles, 26 de agosto de 2015
De las muchas expresiones y las pocas acciones, a las grandes decepciones.
!Cuan abundantes son las hermosas expresiones! Cumplen un buen cometido si por medio de ellas nos llenamos de inspiración para ser mejores personas, para trabajar en colectividad construyendo el bien. Desdichadamente, la hermosura de las palabras se divorcia frecuentemente de los acciones.
Cuando nuestras obras toman un camino errado, atropellan a su paso, la validez y credibilidad de lo que expresamos con palabras bien logradas. Por el contrario, cuando respaldamos con hechos lo que decimos, podemos ganarnos muchos opositores, pero nadie osaría en tildarnos de falsos e hipócritas.
Los hechos, son como los golpes del martillo y el cincel: desmoronan las falsas expresiones pero dan lustre y valor a la palabra verdadera.
Cuando nuestras obras toman un camino errado, atropellan a su paso, la validez y credibilidad de lo que expresamos con palabras bien logradas. Por el contrario, cuando respaldamos con hechos lo que decimos, podemos ganarnos muchos opositores, pero nadie osaría en tildarnos de falsos e hipócritas.
Los hechos, son como los golpes del martillo y el cincel: desmoronan las falsas expresiones pero dan lustre y valor a la palabra verdadera.
sábado, 15 de agosto de 2015
El Tránsito: su fundación y sus raíces.
Me tocó nacer en ese pequeño poblado del litoral pacífico hondureño, llamado El Tránsito. Su fundación se remonta a finales del siglo XIX, a raíz del casual hallazgo del oro que alverga en sus entrañas. Su nombre hace referencia a las circunstancias por las que atravesaba el General Anastacio J. Ortíz, descubridor del mineral, militar nicaragüense que pernoctó en éste lugar durante su viaje de exilio político hacia El Salvador, país en que residían los familiares de su esposa, Juana Ramirez Murillo integrante de un poderoso clan del que emergieron varios gobernantes salvadoreños.
El General Ortíz, fue un destacado militar y político nacido en León, Nicaragüa. Participó exitosamente en la revolución armada encabezada por liberales leoneses en 1893, contra el gobierno conservador que regía en Nicaragua.
El 15 de septiembre de ese mismo año, después de la victoria alcanzada, es nombrado vicepresidente de Nicaragua, en gobierno que encabezó el General José Santos Zelaya.
A finales de 1893, con motivo de la guerra declarada contra Nicaragua, por Domingo Vasquez, gobernante hondureño; es nombrado Generalísimo de las tropas destinadas a combatir contra Honduras. A su lado, pelearon liberales hondureños exiliados en Nicaragua, comandados por Policarpo Bonilla, quien a finales de febrero de 1894, asumió el poder del gobierno hondureño.
El 9 de marzo de 1894, el General Ortíz ingresa a su natal, León, en donde es recibido con víctores.
Un año después, por desaveniencias políticas con las intensiones reeleccionístas de José Santos Zelaya, Ortíz decide unirse a otra revuelta armada, esta vez, contra su anterior aliado. Desafortunadamente, para él, su movimiento resultó derrotado y a principios de 1896, debió salir exiliado de su país, junto a un grupo de militares rebeldes. Y fue justo aquel viaje, el que dio origen al descubrlmiento del mineral, al que llamó El Tránsito, por encontrarse él, en tránsito hacia El Salvador.
El General Ortíz era de porte elegante, piel blanca y ojos azules. Estos mismos razgos fueron heredados por las dos hermosas hijas (Graciela y Fransisca Ortíz) que procreó con una bella hondureña.
El destino y la mala fe de uno de sus medio hermanos, orilló a estas dos mujeres a una vida completamente distinta a la que su padre procuró darles. Ellas, que crecieron en la opulencia, siendo aún adolescentes, conocieron el lado más amargo de la vida, al fallecer su protector padre. Su medio hermano, Anastasio Ortiz Ramírez, llegó entonces al mineral de El Tránsito, y después de recoger dinero en efectivo, oro, documentos y otras prendas de valor, con su coche de caballos repleto de enseres, se marchó de regreso a Nicaragua, prometiendo a las dos jóvenes, que volvería pronto por ellas.
Las semanas, los meses y los años pasaron; desheredadas, engañadas y abandonas a la peor de las suertes, Gracielita y su hermana menor, inocentes como eran, desprovistas de toda experiencia social, pues vivían aisladas en la hermosa mansión de dos plantas, conocida como Hacienda La Alameda, no tardaron en conocer otras bocas engañosas que se encargaron de agigantar sus penas.
Entre las pocas pertenencias que para sí, Gracielita pudo conservar, estaban: la fotografía de su padre luciendo atuendo militar y una máquina de coser -toda una novedad tecnológica para aquellos tiempos-, que su padre le comprara en Amapala. Ni persona ni cosa alguna fue para ella más útil y leal que aquella máquina, con la que libró sus mejores batallas para sobreponerse a la adversidad.
Antes que la muerte les sorprendiera, convertidas ya en respetables ancianas, las dos ortices decidieron sacar de sus corazones hasta el último vestigio de resentimiento hacia su amargo pasado. Viajaron por ello hasta León, Nicaragua, y preguntando, preguntando, llegaron a la casa de Tachito, tal cual ellas siempre llamaron a su hermano. La sorpresa y la pena de éste fue mayúscula. Y procurando lavar sus grandes culpas, ofrecioles el cielo y la tierra para obtener su perdón. Con su dignidad íntegra e inmaculada, ambas rechazaron todos sus ofrecimientos. Deseábamos tan sólo, dijo Gracielita, verte de nuevo antes de morirnos en paz. Que Dios repita en vos el perdón que hace mucho tiempo nosotros ya te dimos.
A mi madre y a muy pocas personas más, confiaron Gracielita y Panchita, la experiencia de aquel emotivo reencuentro con el que sellaron el último capítulo de su trágica historia.
El General Ortíz, fue un destacado militar y político nacido en León, Nicaragüa. Participó exitosamente en la revolución armada encabezada por liberales leoneses en 1893, contra el gobierno conservador que regía en Nicaragua.
El 15 de septiembre de ese mismo año, después de la victoria alcanzada, es nombrado vicepresidente de Nicaragua, en gobierno que encabezó el General José Santos Zelaya.
A finales de 1893, con motivo de la guerra declarada contra Nicaragua, por Domingo Vasquez, gobernante hondureño; es nombrado Generalísimo de las tropas destinadas a combatir contra Honduras. A su lado, pelearon liberales hondureños exiliados en Nicaragua, comandados por Policarpo Bonilla, quien a finales de febrero de 1894, asumió el poder del gobierno hondureño.
El 9 de marzo de 1894, el General Ortíz ingresa a su natal, León, en donde es recibido con víctores.
Un año después, por desaveniencias políticas con las intensiones reeleccionístas de José Santos Zelaya, Ortíz decide unirse a otra revuelta armada, esta vez, contra su anterior aliado. Desafortunadamente, para él, su movimiento resultó derrotado y a principios de 1896, debió salir exiliado de su país, junto a un grupo de militares rebeldes. Y fue justo aquel viaje, el que dio origen al descubrlmiento del mineral, al que llamó El Tránsito, por encontrarse él, en tránsito hacia El Salvador.
El General Ortíz era de porte elegante, piel blanca y ojos azules. Estos mismos razgos fueron heredados por las dos hermosas hijas (Graciela y Fransisca Ortíz) que procreó con una bella hondureña.
El destino y la mala fe de uno de sus medio hermanos, orilló a estas dos mujeres a una vida completamente distinta a la que su padre procuró darles. Ellas, que crecieron en la opulencia, siendo aún adolescentes, conocieron el lado más amargo de la vida, al fallecer su protector padre. Su medio hermano, Anastasio Ortiz Ramírez, llegó entonces al mineral de El Tránsito, y después de recoger dinero en efectivo, oro, documentos y otras prendas de valor, con su coche de caballos repleto de enseres, se marchó de regreso a Nicaragua, prometiendo a las dos jóvenes, que volvería pronto por ellas.
Las semanas, los meses y los años pasaron; desheredadas, engañadas y abandonas a la peor de las suertes, Gracielita y su hermana menor, inocentes como eran, desprovistas de toda experiencia social, pues vivían aisladas en la hermosa mansión de dos plantas, conocida como Hacienda La Alameda, no tardaron en conocer otras bocas engañosas que se encargaron de agigantar sus penas.
Entre las pocas pertenencias que para sí, Gracielita pudo conservar, estaban: la fotografía de su padre luciendo atuendo militar y una máquina de coser -toda una novedad tecnológica para aquellos tiempos-, que su padre le comprara en Amapala. Ni persona ni cosa alguna fue para ella más útil y leal que aquella máquina, con la que libró sus mejores batallas para sobreponerse a la adversidad.
Antes que la muerte les sorprendiera, convertidas ya en respetables ancianas, las dos ortices decidieron sacar de sus corazones hasta el último vestigio de resentimiento hacia su amargo pasado. Viajaron por ello hasta León, Nicaragua, y preguntando, preguntando, llegaron a la casa de Tachito, tal cual ellas siempre llamaron a su hermano. La sorpresa y la pena de éste fue mayúscula. Y procurando lavar sus grandes culpas, ofrecioles el cielo y la tierra para obtener su perdón. Con su dignidad íntegra e inmaculada, ambas rechazaron todos sus ofrecimientos. Deseábamos tan sólo, dijo Gracielita, verte de nuevo antes de morirnos en paz. Que Dios repita en vos el perdón que hace mucho tiempo nosotros ya te dimos.
A mi madre y a muy pocas personas más, confiaron Gracielita y Panchita, la experiencia de aquel emotivo reencuentro con el que sellaron el último capítulo de su trágica historia.
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