Agonizaba el siglo XX, cuando junto a mi hermano Alexis Arnoldo Lainez Zelaya, publicamos a dúo (dos libros en uno), un poemario.
Materializar un simple y pequeño libro, como el arriba indicado, significó para mí un batallar conmigo mismo, y eso abarca muchos aspectos, desde el plano estrictamente creativo hasta el tiraje y financiamiento del mismo.
Formidable y en cierta forma indispensable fue la desinteresada cooperación que nos brindó el doctor en literatura Arturo Alvarado (Que en paz descanse). No sólo prologó la obra, sino que además, nos compartió su criterio especializado para justificar la publicación o no de borradores iniciales de los poemas. La espontánea apertura con que nos trató el doctor Alvarado, nos hizo suponer que igual recepción podríamos obtener de otros destacados literatos e intelectuales nacionales. Así que, previo a la publicación de la obra, acudí a uno de estos personajes- para más señas, sampedrano-, para invitarlo a que nos escribiera un comentario sobre el libro. Ni él ni otro de sus colegas quisieron comprometer su prestigio profesional opinando en público en torno a tan insignificante obra.
Salvados todos los tropiezos, el libro salió a luz pública a mediados de 1999. Desde luego, para que la nueva criatura, además de impreso escalara la categoría de publicado, era menester presentarlo a la sociedad. Los salones de Paradiso, en Tegucigalpa se nos abrieron para tal fin. Se hicieron presente algunos de nuestros familiares cercanos, alguno que otro curioso y un puñado de intelectuales que no supe distinguir. El programa fue escueto y después de la rutinaria lectura de ciertos poemas vinieron comentarios y preguntas. Ciertas palabras vertidas sonaron en mis oídos más que estímulos a compasión. Cómo olvidar el comentario y pregunta a la vez, que externara unos de los presentes: ¿no les parece que el título del libro es demasiado ostentoso? Pasó con este intelectual, lo que con muchos otros analistas, las cosas son directas y sencillas, pero sus propias dudas les obligan a dar vueltas y vueltas y se desentienden, así, de la realidad, buscando a un ciempiés donde hay un gran gato de tan solo cuatro patas. Hasta un escolar de primaria podía entender el porqué de La Palabra Com-partida: las pocas y rebuscadas palabras contenidas en el libro fueron compartidas por dos hermanos, aficionados a la poesía, en tiempos tan modernos del email y el .com
Pero, olvidaba decir, que el motivo de todo este comentario es para agradecer la fineza que tuvo uno de los primeros lectores de La Palabra Com-partida, el nuevo amigo, Héctor Ortíz, que a través de las redes sociales nos contactó para manifestarnos el agrado con que leyó el libro, y que estaría interesado en adquirirlo de nuevo. Y como en mi haber no tengo más que un ejemplar, que por ningún punto puedo regalar ni vender, he decidido mandarle una fotografía de la portada y de el poema Amor del agua, que según nos contó, fue el que en aquel momento, más impacto produjo en él.
Gracias Héctor por tan gratas palabras com-partidas. Espero conocerle en persona para obsequiarle un ejemplar de mi último libro: Cotrapesos y equivalencias.
Opinar libremente, compartir poesía, cuentos y reflexiones constructivas, es el propósito de este blog .
martes, 7 de febrero de 2017
domingo, 29 de enero de 2017
El diagra.
(Marco A. Laínez Zelaya)
¿Qué hechizo colectivo de sensualidad podría ser más eficaz que el que arropa en este momento a la tropical Miami? Día domingo, tiempo: nublado, llovizna casi imperceptible y una temperatura paradisíaca de 11 o c. Toda una confabulación para desempolvar colchas y abrigos; desde luego, recurrir también al mutuo auxilio del calor corporal.
Aunado a todo lo antes dicho, una variable independiente, atribuible al clima político impuesto por Trump, mantiene al segmento poblacional que provee la más alta tasa de natalidad en USA -los "indocumentados"-, temerosa y amorosamente resguardado en casita.
Qué mejor terapia que éste fresco amanecer para el reforzamiento o retejido de lazos conyugales! Tan claro todo, excepto el horizonte actual, y aún así, habrá muchos, dizque expertos en análisis estadísticos, que buscarán explicaciones innecesarias a la repentina alza del índice de natalidad durante el venidero octubre.
En conclusión, en este lugar y a esta hora, serán muchos los quue estarán de agrado y además, dulcemente endiagrados.
domingo, 15 de enero de 2017
Del canto y el encanto.
(Marco Aurelio Laínez Z.)
Del canto y el encanto
Hay pájaros que cantan y seducen. Pero hay otros que encantan y conmueven.
Ni el mejor de los vuelos puede salvar el abismo que separa a los unos de los otros.
Aquellos, con cantos propios y ajenos, le cantan a la vida, al amor, al dolor, a la alegría....
Los otros, han hecho de su vida un canto y cantan de ansiedad, de pena o de gozo.
Del canto y el encanto
Hay pájaros que cantan y seducen. Pero hay otros que encantan y conmueven.
Ni el mejor de los vuelos puede salvar el abismo que separa a los unos de los otros.
Aquellos, con cantos propios y ajenos, le cantan a la vida, al amor, al dolor, a la alegría....
Los otros, han hecho de su vida un canto y cantan de ansiedad, de pena o de gozo.
lunes, 2 de enero de 2017
Por el amor.
(Brindis en ocasión de
los diez años de matrimonio y las bodas de aluminio de mi hija mayor)
Brindemos todos, por el amor sincero y bien intensionado.
Brindemos, por el amor que al sentimiento y a la gratitud de la palabra, incorpora el accionar constante procurando el bien-estar del ser amado.
Brindemos por el amor integral, el que además de satisfacer nuestras necesidades básicas de sobrevivencia: alimentos, vivienda, seguridad física; procura construir un ambiente familiar emocionalmente saludable donde impera el trato respetuoso; no exento de conflictos, pero si de agresiones físicas y acres insultos.
Brindemos por el amor solidario que hace de la cooperación mutua, una norma diaria para distribuir con equidad deberes y obligaciones; y permitir de igual manera, el disfrute individual o colectivo de los frutos del amor.
Brindemos por el amor imperfecto, que hace de todo error una lección a superar y de el perdón, un crisol para aquilatar lo sustancial del verdadero amor.
miércoles, 28 de diciembre de 2016
La Dulce vengadora.
(Marco A. Laínez Z.)
LA DULCE VENGADORA
(Marco A. Laínez Z.)
Tras el portentoso disparo lanzado al aire, el silencio se apoderó del salón, dejando a la bullanguera multitud, suspendida en una brevedad interminable.
El seco ruido de tus tacones telegrafió, inconfundible y claramente una temible advertencia, más parecida a una sentencia de muerte.
¿Qué sentimientos perturbaron la dulzura de tu semblante? Y ¿quién entre todos los ahí reunidos sería el depositario de la implacable venganza que rezumabas tan copiosa y evidente?
Tu anhelante búsqueda cesó repentinamente, y la marca infalible de tu mira telescópica, se posó cetera en el entrecejo del desventurado blanco de tus iras. Como minúscula marioneta atada a un hilo invisible a tu índice derecho, levantose aquel, y obedeciendo tus instrucciones, avanzó hasta ti.
A unos cuantos pasos de tu presencia, sin decir palabra alguna, más resignado que dispuesto, desabotonó su pecho en espera del inexplicable y fatal castigo.
Después de un prolongado cruce de miradas, sin perder la compostura de guerrera ni dejar de apuntarle, te le aproximastes dos pasos. Y en un relampagueante accionar, bajo el estupor de los mudos testigos, lo acribillaste a besos. .
LA DULCE VENGADORA
(Marco A. Laínez Z.)
Tras el portentoso disparo lanzado al aire, el silencio se apoderó del salón, dejando a la bullanguera multitud, suspendida en una brevedad interminable.
El seco ruido de tus tacones telegrafió, inconfundible y claramente una temible advertencia, más parecida a una sentencia de muerte.
¿Qué sentimientos perturbaron la dulzura de tu semblante? Y ¿quién entre todos los ahí reunidos sería el depositario de la implacable venganza que rezumabas tan copiosa y evidente?
Tu anhelante búsqueda cesó repentinamente, y la marca infalible de tu mira telescópica, se posó cetera en el entrecejo del desventurado blanco de tus iras. Como minúscula marioneta atada a un hilo invisible a tu índice derecho, levantose aquel, y obedeciendo tus instrucciones, avanzó hasta ti.
A unos cuantos pasos de tu presencia, sin decir palabra alguna, más resignado que dispuesto, desabotonó su pecho en espera del inexplicable y fatal castigo.
Después de un prolongado cruce de miradas, sin perder la compostura de guerrera ni dejar de apuntarle, te le aproximastes dos pasos. Y en un relampagueante accionar, bajo el estupor de los mudos testigos, lo acribillaste a besos. .
miércoles, 23 de noviembre de 2016
Cuasi humano.
Estimado Cuasimodo.
Han pasado más de veinte años desde aquel afortunado día que llegaste a la familia. Te soy sincero, nunca imaginé que con tu poca agraciada figura supieras cumplir tan bien y por tanto tiempo, la difícil misión que te encomendé. Subestimé tu encanto. Y valiéndote no sé de qué armas secretas que escondes en tu joroba, mantuviste a salvo la alegría de aquella niña a quien te confié. Pero , yendo más allá de tus deberes, sin que nadie siquiera te lo insinuara, te convertiste también en su leal confidente. ¿Quién como tú para guardar el más preciado de los secretos? Con el paso de los años, cuando la tristeza rebasa los diques de la inocencia infantil, ahogaste en ti sus sollozos y absorbiste sus desconsuelos.
Muñeco amigo, el tiempo y su sostenida cabalgata ha raído tu traje y pronunciado la curvatura de tu espalda. Como tú, llevo también marcas parecidas. Viéndote, me siento cuasi muñeco y te presiento cuasi humano y verdaderamente hermano.
Han pasado más de veinte años desde aquel afortunado día que llegaste a la familia. Te soy sincero, nunca imaginé que con tu poca agraciada figura supieras cumplir tan bien y por tanto tiempo, la difícil misión que te encomendé. Subestimé tu encanto. Y valiéndote no sé de qué armas secretas que escondes en tu joroba, mantuviste a salvo la alegría de aquella niña a quien te confié. Pero , yendo más allá de tus deberes, sin que nadie siquiera te lo insinuara, te convertiste también en su leal confidente. ¿Quién como tú para guardar el más preciado de los secretos? Con el paso de los años, cuando la tristeza rebasa los diques de la inocencia infantil, ahogaste en ti sus sollozos y absorbiste sus desconsuelos.
Muñeco amigo, el tiempo y su sostenida cabalgata ha raído tu traje y pronunciado la curvatura de tu espalda. Como tú, llevo también marcas parecidas. Viéndote, me siento cuasi muñeco y te presiento cuasi humano y verdaderamente hermano.
lunes, 14 de noviembre de 2016
De frente y sin rodeos.
En El Arquero Artero, publico lo que a mi juicio puede resultar constructivo, verdadero, justo, algunas veces humorístico, útil, curioso, informativo o simplemente, hermoso.
Se que eventualmente más de alguno de mis contactos estará en desacuerdo con ciertos mensajes, propios y ajenos acá publicados. Por supuesto, no me siento en el derecho de obligarles a ver o leer cuanto se me antoja compartir; por tal motivo, he desistido de etiquetarles como solía hacerlo algún tiempo atrás. No obstante, con personas de mi entera confianza y de recíproco trato, continuaré apelando a éste recurso, que de alguna manera, implica un reconocimiento mutuo de tolerancia y maduréz amistosa.
Comprendo plenamente que en nuestros intereses habrán puntos de encuentros y distanciamiento que debemos respetar. Se bien que muchos de mis e-amigos, desean tan sólo mantenerse por este medio en contacto con amigos y familiares, les basta por lo mismo, enviar o recibir alguna tarjetita, un mensaje de cumpleaños o alguna fotografía. Otros se enfocan en indagar u opinar sobre temas literarios, religiosos, políticos, filosóficos, históricos o científicos.
Personalmente poseo un amplio abanico de intereses que me permite interactuar con personas orientadas a distintas disciplinas del saber.
Me considero una persona muy motivada por las causas humanistas. La justicia social, el respeto a la dignidad humana y al medio ambiente, la convivencia pacífica entre individuos y naciones, la libertad política, religiosa y de opinión, son aspectos prioritarios en mi diario vivir.
Con esta apertura transparente y sincera, siéntanse todos y cada uno de ustedes, libres de interrumpir -si es su deseo- este vínculo cibernauta, o por el contrario, ratificar el mismo con una mayor dósis de , confianza, respeto y tolerancia recíproca.
Mi saludo fraterno para todos.
Se que eventualmente más de alguno de mis contactos estará en desacuerdo con ciertos mensajes, propios y ajenos acá publicados. Por supuesto, no me siento en el derecho de obligarles a ver o leer cuanto se me antoja compartir; por tal motivo, he desistido de etiquetarles como solía hacerlo algún tiempo atrás. No obstante, con personas de mi entera confianza y de recíproco trato, continuaré apelando a éste recurso, que de alguna manera, implica un reconocimiento mutuo de tolerancia y maduréz amistosa.
Comprendo plenamente que en nuestros intereses habrán puntos de encuentros y distanciamiento que debemos respetar. Se bien que muchos de mis e-amigos, desean tan sólo mantenerse por este medio en contacto con amigos y familiares, les basta por lo mismo, enviar o recibir alguna tarjetita, un mensaje de cumpleaños o alguna fotografía. Otros se enfocan en indagar u opinar sobre temas literarios, religiosos, políticos, filosóficos, históricos o científicos.
Personalmente poseo un amplio abanico de intereses que me permite interactuar con personas orientadas a distintas disciplinas del saber.
Me considero una persona muy motivada por las causas humanistas. La justicia social, el respeto a la dignidad humana y al medio ambiente, la convivencia pacífica entre individuos y naciones, la libertad política, religiosa y de opinión, son aspectos prioritarios en mi diario vivir.
Con esta apertura transparente y sincera, siéntanse todos y cada uno de ustedes, libres de interrumpir -si es su deseo- este vínculo cibernauta, o por el contrario, ratificar el mismo con una mayor dósis de , confianza, respeto y tolerancia recíproca.
Mi saludo fraterno para todos.
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