Llamar amigo a quien, disimulada y reiteradamente rehuye otorgarte igual trato, es validar tu propio menosprecio, y por generalización es al mismo tiempo, desvalorizar a los que en verdad saben serlo. ®
MALZ
Opinar libremente, compartir poesía, cuentos y reflexiones constructivas, es el propósito de este blog .
martes, 12 de septiembre de 2017
domingo, 3 de septiembre de 2017
Hablando con sinceridad
Marco Aurelio Laínez Zelaya
Tal como el amor, la verdad, la honestidad y otras deseables conductas; la sinceridad deben empezar en nuestra forma de ser.
Siendo sinceros con nosotros mismos, comenzaremos reconociendo nuestras fallas. Esa apertura posibilita no solo la auto corrección, sino que además, evita el estancamiento en que cae quien a toda costa procura justificar lo propio. Si ese entendimiento es profundo, ganaremos además, un mayor grado de comprensión y tolerancia hacia los demás.
Dirigida hacia los otros, la sinceridad es muy efectiva creando lazos de amistad.
La palabra sincera puede no ser cierta, pero jamás irá cargada de engaño.
La máxima expresión de sinceridad se alcanza aunada a la prudencia. Sin este ingrediente adicional, solemos caer en el triste papel de sinceros despiadados. Hay verdades terribles que dejadas caer sorpresivamente sobre ánimos débiles, arrasan, aniquilan. De ahí, que sin perder la sinceridad, debemos aprender a dosificar las verdades que expresamos, sin dar cabida ni siquiera a las llamadas mentiras piadosas.
En las personas sinceras, hasta los silencios pregonan verdades irrefutables.
Tal como el amor, la verdad, la honestidad y otras deseables conductas; la sinceridad deben empezar en nuestra forma de ser.
Siendo sinceros con nosotros mismos, comenzaremos reconociendo nuestras fallas. Esa apertura posibilita no solo la auto corrección, sino que además, evita el estancamiento en que cae quien a toda costa procura justificar lo propio. Si ese entendimiento es profundo, ganaremos además, un mayor grado de comprensión y tolerancia hacia los demás.
Dirigida hacia los otros, la sinceridad es muy efectiva creando lazos de amistad.
La palabra sincera puede no ser cierta, pero jamás irá cargada de engaño.
La máxima expresión de sinceridad se alcanza aunada a la prudencia. Sin este ingrediente adicional, solemos caer en el triste papel de sinceros despiadados. Hay verdades terribles que dejadas caer sorpresivamente sobre ánimos débiles, arrasan, aniquilan. De ahí, que sin perder la sinceridad, debemos aprender a dosificar las verdades que expresamos, sin dar cabida ni siquiera a las llamadas mentiras piadosas.
En las personas sinceras, hasta los silencios pregonan verdades irrefutables.
sábado, 2 de septiembre de 2017
Debilidad de las Naciones
Pobre de las naciones, que contrario a buscar unidas, soluciones a similares problemas, se enemistan entre si, atendiendo el consejo que por separado y subrepticiamente les susurra el poderoso acostumbrado a la conquista.
Marco Aurelio Lainez Zelaya
Marco Aurelio Lainez Zelaya
miércoles, 30 de agosto de 2017
Latinoamérica en la encrucijada.
Quien no lee ni interpreta la historia propia y ajena, está condenado a sufrir las consecuencias de errores perfectamente evitables. Una mirada acuciosa al pasado y al presente de nuestra propia realidad y la de otros, arroja suficiente luz para prever el rumbo de nuestros pasos, y conocer los obstáculos, las amenazas y oportunidades a que nos enfrentamos.
Latinoamérica, a pesar de sus fuertes lazos históricos y culturales, y de los sueños y esfuerzos integracionistas emprendidos después de la independencia de España, sufre hoy por hoy, la peor de sus amenazas: la balcanización de su región.
Las voces guerreritas de ciertos gobernantes y líderes conservadores que claman por una intervención militar contra el gobierno venezolano, parecen incapaces de entender que concretada una barbarie de este tipo, enterrarían para siempre el envidiable potencial de desarrollo que posee, más que cualquier otra región del mundo, este rico subcontinente.
El subdesarrollo que nos abate en Latinoamérica, es un mal de por si terrible, pero quedaría empequeñecido, comparado con los efectos que traería consigo una invasión militar a la cuna de Bolívar. Se profundizaría la división de nuestros pueblos, desatando una violencia que podría tornarse crónica, igual que el desgaste económico que produciría la carrera armamentística de los bloques en conflicto. Porqué tengámoslo bien claro, el fin de este intervencionismo no es el derrocamiento de un gobierno, sino, el establecimiento de posiciones políticas irreconciliables para hacer de cada bloque, un cliente seguro de su tecnología armamentista, y desde luego, más dependientes y manipulables que lo lamentablemente ya somos.
Si en verdad nos interesa el desarrollo de nuestras naciones, buscaremos a costa de todo evitar, que tomando como excusa los conflictos internos de cualquiera de nuestros países se desate una guerra interregional, para amanecer después, más fragmentados y enemistados que la África occidental, que la sangrienta región persa o las irreconciliables Coreas, siempre al borde de una nueva y aniquilante hecatombe
Latinoamérica, a pesar de sus fuertes lazos históricos y culturales, y de los sueños y esfuerzos integracionistas emprendidos después de la independencia de España, sufre hoy por hoy, la peor de sus amenazas: la balcanización de su región.
Las voces guerreritas de ciertos gobernantes y líderes conservadores que claman por una intervención militar contra el gobierno venezolano, parecen incapaces de entender que concretada una barbarie de este tipo, enterrarían para siempre el envidiable potencial de desarrollo que posee, más que cualquier otra región del mundo, este rico subcontinente.
El subdesarrollo que nos abate en Latinoamérica, es un mal de por si terrible, pero quedaría empequeñecido, comparado con los efectos que traería consigo una invasión militar a la cuna de Bolívar. Se profundizaría la división de nuestros pueblos, desatando una violencia que podría tornarse crónica, igual que el desgaste económico que produciría la carrera armamentística de los bloques en conflicto. Porqué tengámoslo bien claro, el fin de este intervencionismo no es el derrocamiento de un gobierno, sino, el establecimiento de posiciones políticas irreconciliables para hacer de cada bloque, un cliente seguro de su tecnología armamentista, y desde luego, más dependientes y manipulables que lo lamentablemente ya somos.
Si en verdad nos interesa el desarrollo de nuestras naciones, buscaremos a costa de todo evitar, que tomando como excusa los conflictos internos de cualquiera de nuestros países se desate una guerra interregional, para amanecer después, más fragmentados y enemistados que la África occidental, que la sangrienta región persa o las irreconciliables Coreas, siempre al borde de una nueva y aniquilante hecatombe
jueves, 27 de julio de 2017
La felicidad.
La felicidad es alcanzable solo para quien vive es paz consigo mismo. Y esa paz solo es posible, aceptando las imperfecciones propias y comprendiendo las de los otros.
miércoles, 12 de julio de 2017
In culpa.
(I de V partes)
Marco Aurelio Laínez Zelaya
Culpable soy de cuanto quieras. Mi amplio abanico de errores facilita cualquier señalamiento de tu parte.
En mi humano transitar, como tú, he tenido inicialmente que aprender lo que al alcance había. Dando tumbos, cayendo de bruces a veces, a prueba y error, he capitalizado mis mejores lecciones.
Adentrado en el camino, en los pequeños espacios robados a la libertad, comprendí que es imposible progresar en la búsqueda del saber, sin confrontarme a mí mismo. Pequeñas victorias y amargas derrotas he cosechado procurando desaprender mucho de lo aprendido.
Culpable me declaro de cuanto quieras, excepto, hasta hoy, de éstas pequeñas e intrascendentes cosas que deseo conozcas:
Sin atenuantes ni agravantes.
De cuanto he dicho o callado, de cuanto he hecho o dejado de hacer, de mis exabruptos e inhibiciones, de mis rabietas y mis pasividades, de mis estallidos alegres o tristes; asumo plena responsabilidad. Ni el alcohol ni las drogas , ni siquiera la nicotina han navegado alguna vez en mi torrente vital. Si te debo una disculpa, una palabra de aliento o de gratitud, soy yo el deudor a quien debes señalar. A ninguna sustancia externa apelaras para atenuar o agravar mis culpas.
Muletas quizás, amuletos jamás.
Fuera de algún documento de identificación personal, no llevo conmigo estampas "mágicas". Libres están, mis extremidades, mi cuello, mi cuerpo en general y mi casa, de amuletos o imágenes totémicas.
Ni bendiciones ni maldiciones imploro o temo ante lo inerte o ante lo vivo.
Acepto sin protesta mi naturaleza débil y perecedera; regla infalible en el plan de vida universal. Sé, por lo tanto, que llegará quizá el día en que agobiado por el peso de los años, requiera una mano amiga para apoyarme o una muleta para desplazarme. Solo aspiro, a conservar intacta y firme la fe en mí mismo y en la inteligencia suprema de la que todo proviene y a la que todo vuelve.
No me concibo postrado frente a inútiles intermediarios celestiales de cualquier tipo, suplicandoles den, lo que no poseen.
sábado, 8 de julio de 2017
Con los pies en tierra.
A juzgar por los innumerables deseos de felicidad que minuto a minuto se publican por estos medios, cualquiera podría suponer que vivimos en una sociedad bondadosa y altruista donde el dolor ajeno nos mueve a la solidaridad, y donde la alegría propia no es completa si no se comparte. !Cómo pensar diferente si llueven hermosos mensajes llamándonos a realizar el bien!
Abundan las bendiciones y citas sagradas cargadas de buenos deseos. Desde luego, hay también quienes desdeñan el estilo común y rutinario de estas manifestaciones, prefiriendo los abordajes cargados de expresiones (estrictamente lingüísticas), bellas e inspiradoras. Por supuesto, no pueden faltar los que haciendo a un lado todo ropaje religioso, hablan de Justicia, del bien común y de las luchas reivindicativas a favor de los marginados .
Confiando en tanta buena vibra que se respira por acá, hace dos años, lancé un llamado a la solidaridad procurando algún alivio para un compatriota sumido en el más cruel sufrimiento y desesperanza. Obtuve una sola respuesta, una promesa de ayuda que se quedó en promesa.
No compartí por aquel entonces, ni lo haré hoy, el nombre de la angustiada persona, porque creo, que para tender la mano al necesitado lo que menos importa son los nombres.
Al final, aunque tarde, la ayuda de un desconocido, fiel defensor de la iniciativa privada aportó fondos cuantiosos para el tratamiento médico que requería el paciente.
Desafortunadamente el desenlace fue el peor, hace menos de un año, vencido por la enfermedad, reemprendió el viaje de retorno a su casa para morir allá en paz, al lado de los suyos.
Trascendió su muerte y su nombre al dominio público, una oleada de frases llenas de pesar vi circular de nuevo por aquí y por allá. Sin embargo, en mí, la credulidad y fe en la solidaridad humana adquirió dimensiones más realistas
Abundan las bendiciones y citas sagradas cargadas de buenos deseos. Desde luego, hay también quienes desdeñan el estilo común y rutinario de estas manifestaciones, prefiriendo los abordajes cargados de expresiones (estrictamente lingüísticas), bellas e inspiradoras. Por supuesto, no pueden faltar los que haciendo a un lado todo ropaje religioso, hablan de Justicia, del bien común y de las luchas reivindicativas a favor de los marginados .
Confiando en tanta buena vibra que se respira por acá, hace dos años, lancé un llamado a la solidaridad procurando algún alivio para un compatriota sumido en el más cruel sufrimiento y desesperanza. Obtuve una sola respuesta, una promesa de ayuda que se quedó en promesa.
No compartí por aquel entonces, ni lo haré hoy, el nombre de la angustiada persona, porque creo, que para tender la mano al necesitado lo que menos importa son los nombres.
Al final, aunque tarde, la ayuda de un desconocido, fiel defensor de la iniciativa privada aportó fondos cuantiosos para el tratamiento médico que requería el paciente.
Desafortunadamente el desenlace fue el peor, hace menos de un año, vencido por la enfermedad, reemprendió el viaje de retorno a su casa para morir allá en paz, al lado de los suyos.
Trascendió su muerte y su nombre al dominio público, una oleada de frases llenas de pesar vi circular de nuevo por aquí y por allá. Sin embargo, en mí, la credulidad y fe en la solidaridad humana adquirió dimensiones más realistas
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