sábado, 16 de septiembre de 2017

Eternidad y perfección.

(M.A.L.Z.)

En la temporalidad individual se sustenta la eternidad de las especies; y en las singulares imperfecciones, la perfecta complementariedad y el equilibrio del todo.


martes, 12 de septiembre de 2017

Irma: destructora y aleccionadora.

Marco Aurelio Laínez Zelaya.

Árboles derribados sobre más de alguna casa o automóvil, ramas y hojas desparramadas de calle en calle, techos dañados, ventanas aún reforzadas con madera o metal; son, a pesar de los tres días transcurridos, rasgos generalizados dejados por la tormentosa Irma, a lo largo y ancho de la Florida.

Pocas son las personas que han logrado reincorporarse a sus labores habituales, pocos los negocios que han vuelto a la normalidad. Las limpieza de calles y la reparación del tendido eléctrico, ocupan prioritariamente el tiempo de servidores públicos y privados. Por algunos días más, la mayor parte de la población, no tendrá más opciones que soportar, sin el auxilio de los aparatos acondicionadores de aire, el calor tropical y el monótono gargareo de generadores eléctricos que propietarios de ciertas viviendas y centros comerciales pueden costearse.

Después de prever un daño descomunal, similar o mayor al sufrido por Cuba y otras islas del Caribe, los perjuicios reales causados por Irma, en Miami, son tenidos por algunos creyentes, como una bendición de lo alto.

Lejos de pueriles conclusiones;  oceanólogos, meteorólogos, geólogos y toda la gama de científicos dedicados al estudio de la naturaleza terrestre, han venido advirtiéndonos desde hace un buen tiempo, sobre el potencial incremento en la frecuencia  e inincidencia de los fenómenos climáticos, motivados por el recalentamiento global. A tono con éstas especializadas voces, más agradecidos debiéramos sentirnos con Irma y su hermano menor,  Harvey, por las contundentes y aún frescas evidencias que nos dejan sobre el cataclísmico rumbo que habremos de recorrer a paso ligero, si borrachos de consumismo e irracionales ambiciones, continuamos alterando los delicados ciclos naturales por los que se rige la vida de este milagroso hogar llamado Tierra.  ®

Amigos

Llamar amigo a quien, disimulada y reiteradamente rehuye otorgarte igual trato,  es validar tu propio menosprecio, y por generalización es al mismo tiempo, desvalorizar a los que en verdad saben serlo. ®

MALZ

domingo, 3 de septiembre de 2017

Hablando con sinceridad

Marco Aurelio Laínez Zelaya

Tal como el amor, la verdad, la honestidad y otras deseables conductas; la sinceridad deben empezar en nuestra forma de ser.
Siendo sinceros con nosotros mismos, comenzaremos reconociendo nuestras fallas. Esa apertura posibilita no solo la auto corrección, sino que además, evita el estancamiento en que cae quien a toda costa procura justificar lo propio. Si ese entendimiento es profundo, ganaremos además, un mayor grado de comprensión y tolerancia hacia los demás.

Dirigida hacia los otros, la sinceridad es muy efectiva creando lazos de amistad.
La palabra sincera puede no ser cierta, pero jamás irá cargada de engaño.
La máxima expresión de sinceridad se alcanza aunada a la prudencia. Sin este ingrediente adicional, solemos caer en el triste papel de sinceros despiadados. Hay verdades terribles que dejadas caer sorpresivamente sobre ánimos débiles, arrasan, aniquilan. De ahí, que sin perder la sinceridad, debemos aprender a dosificar las verdades que expresamos, sin dar cabida ni siquiera a las llamadas mentiras piadosas.

En las personas sinceras, hasta los silencios pregonan verdades irrefutables.



sábado, 2 de septiembre de 2017

Debilidad de las Naciones

Pobre de las naciones, que contrario a buscar unidas, soluciones a similares problemas, se enemistan entre si, atendiendo el consejo que por separado y subrepticiamente les susurra el poderoso acostumbrado a la conquista.

Marco Aurelio Lainez Zelaya

miércoles, 30 de agosto de 2017

Latinoamérica en la encrucijada.

Quien no lee ni interpreta la historia propia y ajena, está condenado a sufrir las consecuencias de errores perfectamente evitables. Una mirada acuciosa al pasado y al presente de nuestra propia realidad y la de otros, arroja suficiente luz para prever el rumbo de nuestros pasos, y conocer los obstáculos, las amenazas y oportunidades  a que nos enfrentamos.

Latinoamérica, a pesar de sus fuertes lazos históricos y culturales, y de los sueños y esfuerzos integracionistas emprendidos después de la independencia de España, sufre hoy por hoy, la peor de sus amenazas: la balcanización de su región.
Las voces guerreritas de ciertos gobernantes y líderes conservadores que claman por una intervención militar contra el gobierno venezolano, parecen incapaces de entender que concretada una barbarie de este tipo, enterrarían para siempre el envidiable potencial de desarrollo que posee, más que cualquier otra región del mundo, este rico subcontinente.

El subdesarrollo que nos abate en Latinoamérica, es un mal de por si terrible, pero quedaría empequeñecido, comparado con los efectos que traería consigo una invasión militar a la cuna de Bolívar. Se profundizaría la división de nuestros pueblos, desatando una violencia que podría tornarse crónica, igual que el desgaste económico que produciría la carrera armamentística de los bloques en conflicto. Porqué tengámoslo bien claro, el fin de este intervencionismo no es el derrocamiento de un gobierno, sino, el establecimiento de posiciones políticas irreconciliables para hacer de cada bloque, un cliente seguro de su tecnología armamentista, y desde luego, más dependientes y manipulables que lo lamentablemente ya somos.

Si en verdad nos interesa el desarrollo de nuestras naciones, buscaremos a costa de todo evitar, que tomando como excusa los conflictos internos de cualquiera de nuestros países se desate una guerra interregional, para amanecer después, más fragmentados y enemistados que la África occidental, que la sangrienta región persa o las irreconciliables Coreas, siempre al borde de una nueva y aniquilante hecatombe

jueves, 27 de julio de 2017

La felicidad.

La felicidad es alcanzable solo para quien vive es paz consigo mismo. Y esa paz solo es posible, aceptando las imperfecciones propias y comprendiendo las de los otros.