Opinar libremente, compartir poesía, cuentos y reflexiones constructivas, es el propósito de este blog .
miércoles, 1 de abril de 2020
Con La Moneda al aire.
M. A. L. Z.
Según parece, nadie supo medir con precisión adecuada lo que traía consigo la pandemia del coronavírus. En lo que a sanidad respecta, desnudó la precariedad que impera a lo largo y ancho del globo terráqueo. Preocupa sobremanera la magnitud del desastre que por esta causa podrían sufrir las naciones subdesarrolladas, cuyos sistemas de salud pública han sido crónicamente debilitados a través de la corrupción institucionalizada, el constante desmedro en sus asignaciones presupuestarias y el asedio de programas de privatización impulsados por organismos internacionales
Las naciones con mayor desarrollo, por su parte, han demostrado inobjetables deficiencias a la hora de prever, ponderar y ejecutar planes de trabajo adecuados para enfrentar con eficacia las grandes emergencias. Ha falta de un equipo multidisciplinario de expertos y de políticas claras para actuar con prontitud ante crisis globales, algunos gobernantes, con arrogante ignorancia han arrastrado a sus naciones al martirio. Tuvieron ante sus ojos los ejemplos y se negaron a verlos. Actuando con demora y tibieza, han magnificado los efectos del desastre.
No menos alarmante y peligroso que los efectos inmediatos sembrados por la pandemia, es lo que nos depara el desbarajuste financiero en que ya estamos sumidos. Los calculadores y especuladores de oficio no aciertan a que apostarle, la balanza oscila sin parar, bolsas en caída libre, monedas que vuelan al azar.
Algo tenía que hacerse y se ha hecho para contrarrestar los severos golpes asestados por la pandemia contra las economías familiares y empresariales. Ojalá el remedio no salga más mortal que la enfermedad.
No obstante, una gran duda queda flotando en el ambiente: ¿hasta dónde conviene recurrir a la maquinita milagrosa y emitir dinero a mares, precisamente hoy, cuando la producción de bienes y servicios está en declive?
Bien sabemos que la estabilidad macroeconómica y la de toda moneda es solo posible si los movimientos ascendentes o decrecientes de la masa monetaria guardan una relación simétrica con los índices de producción y consumo, sin dejar de lado el grado de confianza o credibilidad que se tenga en todo esto. Ninguna moneda o economía gozará de estabilidad en un ambiente de incertidumbre.
Antes del coronavírus, Estados Unidos de América, la Unión Europea y hasta China, podían sin mayores dificultades emitir más y más moneda constante y sonante, aún excediendo el respaldo que su propia economía podía brindarles, puesto que, tratándose de monedas de aceptación mundial, su valor de mercado queda amparado por la economía mundial. Con esta ventaja de su lado, mas el poder coercitivo que ejercen el Banco Mundial y el Fondo Monetario internacional, les ha sido fácil a estas potencias económicas apropiarse pacíficamente de la riqueza del mundo, intercambiando recursos naturales por simples espejitos verdes. Y cuidando este gran privilegio, evitarán a toda costa la creación de entidades o bloques económicos que pongan en peligro su ventajosa posición.
Por billonadas se cuentan los dólares y euros que están saliendo al ruedo. De no lograrse una pronta recuperación económica en el mundo; con todo este dinero circulando, más el dinero bancario que se crea con las vueltas y vueltas del mismo, el mundo entero entraría en una crisis financiera jamás vista.
Sin duda, llegará el fin de la zozobra pandémica, tiempo habrá para concelebrar y llorar a los caídos. Pero, todavía con los pañuelos húmedos y los ojos enrojecidos por el llanto nos adentraremos, muy probablemente, a un escenario financiero más caótico y duradero que lo vivido previablemente.
No todas las empresas se mantendrán a flote, las que sobrevivan retomarán su auge de a poco, la absorción de mano de obra será también lenta, la lucha por la subsistencia desbarrancará las tasas de inversión y de ahorro.
Doña mundana
M. A. L. Z.
Convidados o no, pero en el carnaval mundial andamos.
Luce doña economía su traje global. Un exclusivo círculo de diseñadores imponen la moda y toman las medidas que más convienen a sus intereses: un arremangón por acá y una sobreprotección por allá, un apretón de cinturón o la voluptuosidad seductora o atemorizante de un escote, una careta de plumas y un desplumado más que se queja. Que subió de peso la señora, haremos un nuevo ajuste: se descobija al descobijado aunque coja resfriado y se asuste.
domingo, 22 de marzo de 2020
La distancia del amor.
Tiempos de pandemia
M. A. L. Z.Por ahora, solo por ahora,
nada más virtuoso que el cariño virtual.
Un beso, un abrazo a la distancia, son por hoy la muestra más cercana de amor verdadero.
Por hoy, no precisamos salvar distancias,
la distancia nos salva a todos.
Caminad en sentido contrario,
alejaos un tantito de los que amáis,
ve en línea recta y descubriréis
la perfecta redondez del amor.
Miami, FL. 7: 47 a.m.
22/03 del 2020.
viernes, 20 de marzo de 2020
Mi credulidad.
M. A. L. Z
Los títulos demuestran y certifican estudios y posesiones, pero solo las actuaciones revelan la educación de que dispone o adolece cada individuo
Se estudia, no para saberlo todo, sino, para ignorar menos.
No se estudia para creer menos o creer más, sino, para conocer mejor en qué creer.
No me fío de quienes se declaran creyentes ciegos de algo ni de quienes proclaman su incredulidad en todo.
Don Juan.
M.A. L. Z
Cada vez que veo esculturas hermosamente elaboradas, me siento un tanto minusválido; y es que, automáticamente me invade el recuerdo del infructuoso esfuerzo y tiempo que destiné, cuando tenía unos 13 años de vida, intentando convertir un pequeño trozo de madera, en el busto de un héroe nacional al que admiro. Claro, no tenía ni tengo aún, formación alguna como escultor; la madera era, quizá, la menos indicada y la única herramienta que me auxiliaba era el desafilado cuchillo que "Mama Lila" usaba a diario en la cocina. Como fruto de todo aquello, le di forma a un rostro inexpresivo y de facciones desproporcionadas, en nada parecido al personaje que deseaba moldear. Lo llamé simplemente don Juan, un señor al que conocí un día domingo en la plaza pública, tan quijadón como mi escultura.
lunes, 18 de febrero de 2019
En la mera chapa.
M. A. L. Z.
Chapoteando sigue el Chapo,
Batiendo el raro mejunje.
Salpicando a tanto sapo
de las cloacas y las cumbres.
Desfilando los testigos,
alzan su dedo índice,
mientras entonan corridos
de sus mejores compinches.
Chapoteando, chapoteando,
generosamente embarran
a viejos y actuales mandos
y a los de estrellas y barras.
Bate que bate la sopa
Se recalienta el calderón.
De hinojos el chef sin ropa
se le ha deslizado el calzón.
Chorreados sobre la peña
temblando están los cachorros,
no quieren hablar ni a señas,
no les contienen el chorro.
El zorro coca-colero
aullando desde Irapuato,
niega ser del Chapo alero.
¿Será creíble el relato?
Y en las centrales montañas
otras manadas retiemblan.
Aflorando van sus mañas,
ya caerán en contienda.La dignidad, nuestro destino.
Marco Aurelio Laínez Z.
Ansioso de reconocimientos y vanaglorias, el ser humano no renuncia aún al reducto clasista, a la rimbombancia protocolar ni a la escarapela de superioridad que se atrista, se suman y asumen deslumbrantes tratamientos de cortesía: su majestad, su excelencia, su eminencia, su ilustrísima, su merced, su señoría, su alteza, su santidad, su reverendísima...
Haciendo acopio de mi real gana y de mi reverendísima rebeldía -han de haberlo notado los más ilustres gramáticos-, he violado intencionadamente las reglas, negándome a citar con mayúsculas títulos y tratamientos.
Por las mismas avenidas del culto a la personalidad, se agregan valor a pomposas vestiduras, se envisten de autoridad a simples objetos y se crean rígidas pautas de comportamiento, orientadas siempre, a exaltar ciertas figuras y ningunear al resto, es decir, a la ignara plebe.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
