domingo, 19 de diciembre de 2021

Un salto al blanco.


M. A. L. Z.


Pudo haber sido su final, saltó y cayó directamente en el blanco. Sí, en el blanco errado, el balde repleto de pintura blanca.  Afortunadamente para ella, la encontré a breves instantes de su caída. Apenas podía flotar y moverse en aquella espesa blancura líquida. Sin pensarlo dos veces la tome y la arrojé sobre la grama. No pudo dar un solo paso, quedó fija, como una pequeña escultura de yeso sobre el lecho verde. Luego, conseguí suficiente agua y le di un baño profundo. La pobre tenía pintura hasta en sus pupilas y orificios nasales. Una vez limpia, la coloque sobre unas rocas. Finalmente, le hice un provocativo amago con mi mano, y temerosa, la vi internarse entre los matorrales.

viernes, 19 de noviembre de 2021

Lloverá, lloveré.


(M. A. L. Z.)


Mientras se desgrana la nube, seguirán lloviendo mis palabras.

Con su abrazo, en cardos o frutos, germinarán las semillas de cada corazón.


Guarecerse podrán las criaturas bajo el ala de un techo o despercudirse las tristezas retozando libres en la pradera.


Lloverá, lloveré; 

algunas veces con arrullante suavidad, otras, 

con tormentoso reclamo.

lunes, 2 de agosto de 2021

Tocando corazones.


M. A. L. Z. 

Si después de dar todo de tu parte, haciendo acopio máximo de tus habilidades y esfuerzos, sientes la necesidad urgente de solicitar ayuda o cooperación; no te inmovilices, ve y toca puertas, estás en tu derecho. Nada indigno hay en ir en busca de la mano bondadosa del amigo, del consejo sabio del hermano o el abrazo solidario del vecino, a través de quienes, Dios se propone auxiliarte. No seas como el soberbio o el egoísta que, henchidos de la falsa espuma que destila la autosuficiencia, ni buscan ni ofrecen ni aceptan ayudas de nadie, quebrando con el peso de su arrogancia, los escalones que el mismo Dios pone en nuestro camino para que acercándonos a los otros, nos acerquemos a él. 

Ayúdate que te ayudaré, dice el consabido refrán. Más yo te digo, ve y ayuda, que te ayudaras

viernes, 30 de julio de 2021

Sin punto final.



Al Compa Alex Darío Rivera.

M. A. L. Z 

Que en esa línea caprichosa que nos toca explorar, siga Ud. despejando  códigos prisioneros entre signos de interrogación, colocando sus propios acentos, denotando con signos los grandes detalles que afloran a su paso, subrayando lo hermoso, esencial o valioso, pausando el avance y obligando a los otros al descanso relajador o indagatorio.
Siga, pues, mi buen amigo, desde la exclusividad de su Rivera, contándonos su embelesado relato, con suspenso,  pero sin punto final. 


miércoles, 28 de julio de 2021

No más pateotrismo.


M. A. L. Z.

No cabe duda, el fútbol es en Honduras no solo el rey de los deportes -sin corona pero con mucho guaro-, es también, para bien o para mal, el más destacado rasgo cultural de nuestra incultura. En Honduras, a un niño puede faltarle el biberón, más no la pelota de fútbol. Con buena gambeta y efectividad al ataque, cualquier ignorante asegura una butaca en el congreso nacional, se convierte en asesor presidencial o titular de alguna secretaria del estado; y vaya, son super efectivos metiendo goles en contra del pueblo.
Por el fútbol, acá se uniforman y nivelan iletrados y conspicuos intelectuales; discutiendo a tapazos, analizando con minucia las mejores estrategias de ataque y defensa a usar en cada confrontación deportiva. Unos y otros se ufanan de serle fiel o ultrafiel hasta la muerte, a un equipo nacional o extranjero que, en su fanática ceguera consideran propio, cuando en verdad, son ellos la rentable propiedad que genera pingües ganancias a  corporaciones deportivas, a  medios noticiosos especializados en dicho ramo y a los azuzadores de oficio (periodistas deportivos) que más temprano que tarde se suman a la pitanza politiquera, sin más mérito, que el merito bla, bla, bla.

Nada malo hay en disfrutar y practicar un deporte. No se puede cuestionar el entregarse con pundonor y buscar la victoria en cada contienda. Malo e imperdonable es permitir que el fanatismo deportivo y de otra índole, nos desligue y nos haga olvidar las vitales y prioritarias luchas cotidianas que debemos librar como individuos y miembros de una nación. Lo grave del asunto está en relegar el estudio y el trabajo por ocio improductivo, en confundir la pasión deportiva con el civismo patrio que nos obliga a contribuir, mediante un correcto comportamiento, al bienestar y al buen funcionamiento de nuestra sociedad. No es posible ni aceptable que el himno nacional se cante con más frecuencia y fervor en las canchas que en las escuelas, es lastimoso que se idolatre a una figura deportiva y se olvide o ignore a nuestros próceres, es terrible comprabar que la gran mayoría de individuos conoce e interpreta al dedillo cada regla del fútbol y es, al mismo tiempo, un analfabeta puro en materia de constitución y derechos ciudadanos.

Sigamos disfrutando del fútbol, pero no olvidemos jamás: que los verdaderos goles olímpicos se anotan contra la corrupción, contra las injusticias, contra el subdesarrollo, la pobreza y la violación de los derechos ciudadanos, que la cancha es solo un escenario de juego, que a la patria, nuestra fuente nutricia y plataforma de desarrollo,
se le defiende con todo,  palmo a palmo, centímetro a centímetro.

¡Basta ya de tanto pateotrismo! Estamos llamados a engrandecer a Honduras, cumpliendo cada uno los deberes patrios y velando por el respeto de cada derecho ciudadano.

lunes, 5 de julio de 2021

Un blanco Inevitable.

M. A. L. Z.)

Las oigo caer tozuda y rudamente.


A veces, la carne viva amortigua su impacto y ahoga su voz. Otras, el hueso reciente y responde con su calcáreo lamentó.

Crecerá el asedio, lo sé. Y saberlo me libra del dolor acentuado por la sorpresa, amargo obsequio de los traidores.

Mientras piedra a piedra, golpe a golpe continúa el conteo, seguiré adelante.

No habré de ocultar la doble diana que porto sobre mi frente y a la altura exacta de mi corazón.


Lanzad, pues, cobardes, la primera, la segunda, la tercera y la ultimadora piedra, hasta que cruja y se quiebre el mismo fiel de la balanza.

miércoles, 30 de junio de 2021

El jinete y su bestia


M. A. L. Z

El dolor va tocando y derribando puertas. Nadie lo convocó, nadie interrumpe su paso. La desbocada bestia, sin rienda ni freno, avanza destrozado vidas. 

La salobre tristeza corroe la templanza y la cordura.
se agrietan los corazones, 
se encenega el alma en maldiciones inútiles  

El caporal de los sellos oficiales ha extendido por decreto los límites de su muladar.