sábado, 21 de octubre de 2017

Házte el favor de ser feliz.

(Marco Aurelio Laínez Zelaya)

No esperaré a que amanezca para desearte lo mejor de la vida, bien lo sabes, es un deseo constante que me acompaña cada día al levantarme y cada vez que me dispongo a reposar.  !Felicidades!, !muchas felicidades! Te dirán mañana, el día de tu cumpleaños.  Pero, por buenos y sinceros que sean esos deseos, no serán tan importantes y decisivos para conquistar la felicidad, como lo es, cada esfuerzo propio que emprendas en su búsqueda. Por mil caminos se busca a está esquiva criatura: unos guiados por el resplandor del oro, otros por la luz del saber, aquellos enemistándose con las naturales manifestaciones de su cuerpo, estos exponensiando artificialmente sus placeres. Hay quienes derrochan su vida por conquistar el poder, otros se niegan a vivirla con la fe puesta en una ilusión irrebatible. Aprende hijo mío, a vivir cada día sin despreciar el gozo natural ni evadir el sufrimiento necesario; entre ambas circunstancias encontrarás los materiales precisos para construir tu propia felicidad, a la medida de tus sueños. Desecha los miedos irracionales, ármate de humildad, auxíliate del saber, compenétrate de compasión para ayudar al necesitado, ama sin temores y perdona sin medida. Que tengas un cumpleaños muy especial y placentero. Que Dios te guíe y proteja mientras trabajas en la construcción de tu felicidad, sin interferir ni usurpar ese derecho a ninguna otra persona.

sábado, 14 de octubre de 2017

Honduras y sus noviembres negros.



Marco Aurelio Laínez Zelaya.

No es mi intención abordar el tema sobre la importada costumbre de los black friday y su locura de consumismo. Suficientes razones hay para tratarlo, más sin embargo, dejaré por hoy pendiente cualquier análisis al respecto.

Adentrémonos, púes,  a los Noviembres negros que nos toca vivir a los hondureños.

A decir verdad, el día a día  en que vive el pueblo hondureño, está marcado con sangre, con muertes violentas, con desprotección ciudadana y un creciente accionar de bandas criminales ligadas al poder político, económico y militar, que pareciera inutil, al leer nuestra historia en desarrollo, marcar con resaltador de texto, un mes en particular. Y sin embargo, pasó a resaltarlo.

Cada cuatrienio se llevan a cabo en Honduras, las elecciones políticas para elegir al Presidente de la República, diputados al Congreso Nacional y alcaldes municipales.
A salva y a mansalva se disparan los auto postulados a los cargos sujetos a elección. Unos advenedizos, y otros, verdaderos dinosaurios, que adaptados a navegar entre las corrientes de intereses en juego, muestran en sus posaderas, delatoras marcas del ansiado asiento en que período tras período han ejercido dicha posición.

Nadie se explica ni nadie examina, como debiera hacerse, de donde proviene el río de dinero que financia las prolongadas y onerosas campañas. Por ningún ángulo que lo examinemos encontraremos una justificación medianamente lógica, al hecho que cualquier candidato participante en la contienda electoral, invierta en  promoción y publicidad, muchas, muchísimas veces el equivalente a lo que en sueldos devengaría, de resultar electo. ¿A cambio de qué vendría tan aparente sacrificio? ¿Quien y con qué fin estará contribuyendo a costear su especulativo proyecto? Según algunos conocedores de éstos malabares, los grandes empresarios acostumbrados al lucro mal habido, mediante contratos públicos amañados, los evasores de impuestos, el crimen organizado, los funcionarios y ex funcionarios comprometidos hasta la coronilla con las estructuras de corrupción; son entre otros, los principales financistas de ciertos candidatos. Relatan además, los entendidos, que para evitar el riesgo de ser enjuiciados y garantizar el jugoso retorno de lo invertido, acostumbran éstos financistas, brindar apoyo a candidatos de uno y de otro partido político.

Por más ocultas e ingeniosas que sean las componendas y los juegos de manos urdidos para hacerse con el poder político, es inevitable concluir, que la suma de todos esos valores invertidos, más las altas utilidades que habrán de percibir los vencedores; recaerá finalmente, sobre las famélicas espaldas del pueblo, que según parece, por su indolente pasividad, resignada está a soportar las nuevas cargas tributarias, el mayor endeudamiento público, las eternas evasiones fiscales, el encarecimiento de precios, la menor cobertura y el desmedro en la calidad de los servicios públicos.

Durante los meses previos a Noviembres Negros y su carnaval electoral, se multiplica el manoseo de fondos públicos, se adelanta la suscripción de contratos de obras y servicios públicos, obviándose procedimientos administrativos de control interno, se contraen nuevos empréstitos, se inauguran obras poniendo tan solo el primer ladrillo, ¡y cómo de que no! Aquellos que han hecho de sus palabras mercancía y de su garganta, megáfono en renta, harán para entonces sus mejores clavos de oro.

Y no habiendo explotación sin opresión,  previsora y cuantiosa será la inversión en armas y en órganos represores, para asegurar la pacífica convivencia en este vasto campo de lamentos.

jueves, 12 de octubre de 2017

Plumazos que hieren.

Plumazos que hieren.

Carlos F. Gutierrez: entre la refriega de Juan Ramón Molina y Alejandro Miranda.


Nacido en Tegucigalpa en 1861 y muerto en la misma ciudad en julio de 1899. Se le atribuye el mérito de haber escrito Angelina, la primera novela hondureña (1898). Intelectuales de su época como el poeta José Antonio Domínguez y el periodista Manuel Sabino López, se refirieron con duras críticas a la novela de Gutierrez.

Durante 1898, escribió para El Diario, periódico que se supone fue el primero en Honduras con publicación diaria.

Alejandro Miranda (1861-1937), periodista empírico de origen nicaragüense, que junto a José María Valladares, regente de la imprenta Popular; fundara El Diario, se refiere en su biografía, de publicación póstuma, a Gutierrez, de quien afirmaba: manejaba bien la sátira y sabía dar colorido enérgico a la frase, tanto en prosa como en verso, sin asomos decadentes. El mismo Alejandro Miranda se encargó de prologarle a Gutierrez el poemario "Piedras Falsas".

Antes que Gutierrez, estuvo por algunos meses colaborando para El Diario, el poeta Juan Ramón Molina (1875-1908), con quien Miranda se había conocido cuando ambos residían en Guatemala.

Todo marchaba bien entre Miranda y Molina. El Diario acogió con buena apertura los trabajos literarios de Molina. Y ante súplicas de éste, Miranda lo presentó ante su amigo y ex compañero de combate, el entonces presidente de Honduras, Dr. Policarpo Bonilla. Días después de la entrevista, Molina fue nombrado Subsecretario del Ministerio de Fomento.
A partir de entonces, cuenta Miranda, la amistad de Molina fue en decaída, hasta desembocar en indeseables confrontaciones escritas.
Por ese mismo tiempo, con soporte económico de Santos Soto y un señor apellidado Luski, gerente del recién abierto, Banco Comercial, Molina fundó el periódico El Cronista.

Molesto con Miranda por un artículo que éste publicará en El Diario, Luski, indujo a Molina para que a través de el nuevo periódico - El Cronista-, emprendiera una campaña de difamación y desprestigio contra Miranda.

En esos precisos días, inició Carlos Gutierrez a laborar al lado de Miranda. Fue por tal motivo, inevitable su intervención en la guerra de palabras que se libraba. Pues bien - cuenta Alejandro Miranda -, Carlos Gutierrez, con aquel su buen humor satírico y picante, era quien tiraba chinitas puntiagudas contra Molina.  Me acuerdo - continúa diciendo Miranda- , de la siguiente, que, sin título se publicó en la sección de gacetilla, decía así:

" Tipo de dandy perfecto,
elegante presumido
montón de carne podrida
sobre un espíritu adyecto"

Según opinión de Miranda, la reacción de Molina fue tan deprimente que se entregó a la bebida por más de dos semanas, siendo por lo mismo cesado en su cargo del Ministerio de Fomento, y quedando después como implacable enemigo del Dr. Bonilla.

martes, 3 de octubre de 2017

Amistad a mitad.

(Marco Aurelio Laínez Zelaya)

Amistad a mitad.
(M.A.L.Z)

Viéndolo vulnerable,
a punto de resbalar hacia la pendiente,
fue con presteza en su auxilio,
tendiole su mano en solidario gesto,
pero aquel,
en incomprensible reflejo retráctil,
escondió su mano, atortugándose en el rancio caparazón de su arrogancia.

El humilde caminante,
un tanto aturdido
y atornillado aún por la inesperada respuesta recibida,
con su mano extendida en el vacío,
preservó por un instante el dibujo fiel de su magnánimo intento,
partiendo el aire en dos mitades disjuntas.

sábado, 30 de septiembre de 2017

El brillo de la verdad.
(M.A.L.Z)

Si algo de notoriedad pretendes, ahórrate el esfuerzo encubridor, desecha todo lustre superficial; aviva tu fuego interior y déjalo anunciarse en el resplandor de tu mirada.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Mis tatuajes.

Marco Aurelio Laínez Zelaya.

¿Tatuajes para mí? Claro que sí. No pienso renunciar a ellos, conmigo se irán a la tumba. Sin remilgos, los veré crecer y multiplicarse.
Entre líneas, tintes y marcas en relieve, extenderán sus dominios hasta colonizarme de cuerpo entero con sus gráficas  y variadas historias. Hablarán algunas del esfuerzo diario, otras; contarán las dichas de tiempos mejores. Hondas pasiones, tristezas disimuladas, melancolías eternas,  victorias dolorosas, sonrisas forzadas, tensiones en cascada; todo, todo estará dicho en cada trozo de mi piel.

No, no puedo renunciar a mis tatuajes, sería como perder mi voz y hundirme en el silencio eterno.

Continuaré, púes, asistiendo a la diaria cita con mi artista exclusivo, el maestro de maestros.
Será él con sus trazos perfectos, sus finas punzadas, sus sombras, sus colores; el encargado de llevar mi relato hasta el punto final.

¿Tatuajes para mí? Claro que no. En este lienzo que Dios me ha dado, solo el tiempo y sus cambiantes circunstancias patentarán sus huellas.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Serás dignamente humilde.


(Marco Aurelio Laínez Zelaya)

Bien ocupadas estarán tus manos, si en una llevas humildad y en la otra, dignidad. En este equilibrio, ni en los triunfos te inflarás de soberbia, ni en las derrotas te faltará pundonor.