Opinar libremente, compartir poesía, cuentos y reflexiones constructivas, es el propósito de este blog .
viernes, 20 de marzo de 2020
Mi credulidad.
M. A. L. Z
Los títulos demuestran y certifican estudios y posesiones, pero solo las actuaciones revelan la educación de que dispone o adolece cada individuo
Se estudia, no para saberlo todo, sino, para ignorar menos.
No se estudia para creer menos o creer más, sino, para conocer mejor en qué creer.
No me fío de quienes se declaran creyentes ciegos de algo ni de quienes proclaman su incredulidad en todo.
Don Juan.
M.A. L. Z
Cada vez que veo esculturas hermosamente elaboradas, me siento un tanto minusválido; y es que, automáticamente me invade el recuerdo del infructuoso esfuerzo y tiempo que destiné, cuando tenía unos 13 años de vida, intentando convertir un pequeño trozo de madera, en el busto de un héroe nacional al que admiro. Claro, no tenía ni tengo aún, formación alguna como escultor; la madera era, quizá, la menos indicada y la única herramienta que me auxiliaba era el desafilado cuchillo que "Mama Lila" usaba a diario en la cocina. Como fruto de todo aquello, le di forma a un rostro inexpresivo y de facciones desproporcionadas, en nada parecido al personaje que deseaba moldear. Lo llamé simplemente don Juan, un señor al que conocí un día domingo en la plaza pública, tan quijadón como mi escultura.
lunes, 18 de febrero de 2019
En la mera chapa.
M. A. L. Z.
Chapoteando sigue el Chapo,
Batiendo el raro mejunje.
Salpicando a tanto sapo
de las cloacas y las cumbres.
Desfilando los testigos,
alzan su dedo índice,
mientras entonan corridos
de sus mejores compinches.
Chapoteando, chapoteando,
generosamente embarran
a viejos y actuales mandos
y a los de estrellas y barras.
Bate que bate la sopa
Se recalienta el calderón.
De hinojos el chef sin ropa
se le ha deslizado el calzón.
Chorreados sobre la peña
temblando están los cachorros,
no quieren hablar ni a señas,
no les contienen el chorro.
El zorro coca-colero
aullando desde Irapuato,
niega ser del Chapo alero.
¿Será creíble el relato?
Y en las centrales montañas
otras manadas retiemblan.
Aflorando van sus mañas,
ya caerán en contienda.La dignidad, nuestro destino.
Marco Aurelio Laínez Z.
Ansioso de reconocimientos y vanaglorias, el ser humano no renuncia aún al reducto clasista, a la rimbombancia protocolar ni a la escarapela de superioridad que se atrista, se suman y asumen deslumbrantes tratamientos de cortesía: su majestad, su excelencia, su eminencia, su ilustrísima, su merced, su señoría, su alteza, su santidad, su reverendísima...
Haciendo acopio de mi real gana y de mi reverendísima rebeldía -han de haberlo notado los más ilustres gramáticos-, he violado intencionadamente las reglas, negándome a citar con mayúsculas títulos y tratamientos.
Por las mismas avenidas del culto a la personalidad, se agregan valor a pomposas vestiduras, se envisten de autoridad a simples objetos y se crean rígidas pautas de comportamiento, orientadas siempre, a exaltar ciertas figuras y ningunear al resto, es decir, a la ignara plebe.
domingo, 20 de enero de 2019
Vete.
M. A. L. Z.
Un horizonte de vitrales grises,
un sol de sobrias miradas.
Muere la tarde apuñalada por nubarrones de nostalgia.
Vacías las calles,
vacía el alma.
Árboles sin pájaros,
pájaros sin árboles.
La soledad se queja entre la hojarasca arrastrada por el viento.
La alegria es hoy
un débil baston de recuerdos.
Tarde gris.
M. A. L. Z.
Un horizonte de vitrales grises,
un sol de sobrias miradas.
Sin crepúsculo, agoniza prematuramente la tarde apuñalada por negros nubarrones.
Vacías las calles,
vacía el alma.
Árboles sin pájaros,
pájaros sin cantos.
La soledad se queja entre la hojarasca que vaga sin rumbo fijo esparciendo fatales premoniciones.
La alegria es
un débil baston, que se dobla hasta el suelo bajo el peso de la desesperanza.
un sol de sobrias miradas.
Sin crepúsculo, agoniza prematuramente la tarde apuñalada por negros nubarrones.
Vacías las calles,
vacía el alma.
Árboles sin pájaros,
pájaros sin cantos.
La soledad se queja entre la hojarasca que vaga sin rumbo fijo esparciendo fatales premoniciones.
La alegria es
un débil baston, que se dobla hasta el suelo bajo el peso de la desesperanza.
lunes, 14 de enero de 2019
Vértigo
M. A. L. Z.
Una fuerza poderosa e inofensiva
me invadió de repente. Con pausado y sostenido empuje, me condujo, más y más alto.
Mientras seguía mi ascenso por aquella cumbre de extraña felicidad, me asaltó una duda, y un por qué, frenó en seco mi avance. Sin fatiga alguna, me obligué a descansar, y volviendo la mirada hacia la oscura y profunda boca, hambrienta de todo, sentí la estocada del temor, que cortando de un tajo mis alas, me devolvió a la llanura de la realidad.
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