Estos y otros personajes de la ilustración adjunta,
incluyendo banqueros, empresarios, militares, periodistas, líderes religiosos y políticos; fueron las gargantas altamente remuneradas que utilizaron los golpistas para tratar de justificar el rompimiento del orden constitucional en junio del 2009. El principal argumento que persistentemente esgrimían era el supuesto intento reeleccionista del entonces presidente de la republica, Manuel Zelaya. Con uno de sus compinches en el poder, y las prohibiciones constitucionales a la reelección presidencial, aún vigentes; estos mismos individuos, que se llenaron la boca y los bolsillos con su falso celo constitucionalusta, venden ahora, a precio inflado, su obscuro silencio, ante el abierto y descarado proyecto reeleccionista del actual gobernante.
Tristemente, en Honduras, la palabra y el silencio forman parte del mercado negro de intereses de todo tipo.
Opinar libremente, compartir poesía, cuentos y reflexiones constructivas, es el propósito de este blog .
sábado, 12 de noviembre de 2016
miércoles, 9 de noviembre de 2016
Sin tron ni son, ha ganado Trump.
Más allá de lo que dijo he hizo en su campaña, Donald Trump sigue siendo en el campo político un verdadero desconocido, y hasta cierto punto, muy Impredecible.
A juzgar por sus comparecencias públicas, Trump, es un hombre muy emotivo y de respuestas explosivas, un verdadero motivo de preocupación por la probable impulsividad con que podría conducir los destinos de su poderosa nación. Su cáustico lenguaje y sus desmedidas expresiones públicas siembran muchas dudas sobre su capacidad para establecer y mantener relaciones cordiales con la comunidad internacional. Mucha incertidumbre y poca confianza deja en el ambiente con sus frecuentes contradicciones, reinterpretándose o desdiciéndose asi mismo.
Quizá, durante su campaña, dijo más de lo que debió decir y de lo que objetivamente puede realizar. O quizá, mas bien, puede esto ser, un pequeño asomo de lo bueno o malo que planea emprender durante su gestión presidencial.
La nebulosa que rodea al presidente electo de los Estados Unidos de Norte América, comenzará pronto a desvanecérse. Pero, su sola elección ha bastado para estremecer negativamente los mercados financieros del mundo entero, desplomar la moneda mexicana y obligar a muchos países, amigos y rivales de Norte América, a replantear sus planes militares.
A juzgar por sus comparecencias públicas, Trump, es un hombre muy emotivo y de respuestas explosivas, un verdadero motivo de preocupación por la probable impulsividad con que podría conducir los destinos de su poderosa nación. Su cáustico lenguaje y sus desmedidas expresiones públicas siembran muchas dudas sobre su capacidad para establecer y mantener relaciones cordiales con la comunidad internacional. Mucha incertidumbre y poca confianza deja en el ambiente con sus frecuentes contradicciones, reinterpretándose o desdiciéndose asi mismo.
Quizá, durante su campaña, dijo más de lo que debió decir y de lo que objetivamente puede realizar. O quizá, mas bien, puede esto ser, un pequeño asomo de lo bueno o malo que planea emprender durante su gestión presidencial.
La nebulosa que rodea al presidente electo de los Estados Unidos de Norte América, comenzará pronto a desvanecérse. Pero, su sola elección ha bastado para estremecer negativamente los mercados financieros del mundo entero, desplomar la moneda mexicana y obligar a muchos países, amigos y rivales de Norte América, a replantear sus planes militares.
jueves, 3 de noviembre de 2016
Mendigos
(Marco Aurelio Laínez Z)
Desde el vientre fecundo del tiempo
hasta su languidez de horasca,
se precipita inclemente
una lluvia de espinas.
Con una mano tendida al frente
miden la longitud de su mundo
y la caridad de los bienavoluntados.
En sus manos irredentas
se adivina el palpitar
del pez entre la red.
En sus ojos
de agonizantes estrellas
gime inútil
a mil voces la tristeza.
Desde el vientre fecundo del tiempo
hasta su languidez de horasca,
se precipita inclemente
una lluvia de espinas.
Con una mano tendida al frente
miden la longitud de su mundo
y la caridad de los bienavoluntados.
En sus manos irredentas
se adivina el palpitar
del pez entre la red.
En sus ojos
de agonizantes estrellas
gime inútil
a mil voces la tristeza.
martes, 25 de octubre de 2016
No solo de palabras se vive.
La cita es la siguiente:
"El poeta no es un pequeño dios. No, no es un pequeño dios. No está signado por un destino cabalístico superior al de quienes ejercen otros menesteres y oficios. A menudo expresé que el mejor poeta es el hombre que nos entrega el pan de cada día: el panadero más próximo, que no se cree dios. Él cumple su majestuosa y humilde faena de amasar, meter al horno, dorar y entregar el pan de cada día, con una obligación comunitaria. Y si el poeta llega a alcanzar esa sencilla conciencia, podrá también la sencilla conciencia convertirse en parte de una colosal artesanía, de una construcción simple o complicada, que es la construcción de la sociedad, la transformación de las condiciones que rodean al hombre, la entrega de la mercadería: pan, verdad, vino, sueños. Si el poeta se incorpora a esa nunca gastada lucha por consignar cada uno en manos de los otros su ración de compromiso, su dedicación y su ternura al trabajo común de cada día y de todos los hombres, el poeta tomará parte en el sudor, en el pan, en el vino, en el sueño de la humanidad entera. Sólo por ese camino inalienable de ser hombres comunes llegaremos a restituirle a la poesía el anchuroso espacio que le van recortando en cada época, que le vamos recortando en cada época nosotros mismos."
Pablo Neruda
Fragmento de su discurso de aceptación del premio Nobel de Literatura.
domingo, 23 de octubre de 2016
Por los senderos del recuerdo.
A mi hijo Javier.
Hoy, mientras caminaba por el jardín, escuché pequeños pasos que me seguían. Busqué erróneamente a mi alrededor y aparte de insectos polinizadores, no encontré a nadie más. Después de la leve sorpresa, afinando la búsqueda, cerré los ojos, revolví un poco el rincón de los recuerdos y escuché de nuevo, esta vez fuerte y claramente, los titubeantes pasos de mi pequeño hijo.
En ese mismo acantilado del tiempo, seguimos por un rato tomados de la mano, orgullosos y alegres. De pronto, la cabalgata
se internó por el sendero de la premonición . Los caminantes no cesaron de avanzar, ahora, en posiciones inversas; era yo el de los pasos vacilantes y eras tú, hijo, el fortachón al que otro pequeño personaje de inseguro andar, seguía calcándote los pasos.
Hoy, mientras caminaba por el jardín, escuché pequeños pasos que me seguían. Busqué erróneamente a mi alrededor y aparte de insectos polinizadores, no encontré a nadie más. Después de la leve sorpresa, afinando la búsqueda, cerré los ojos, revolví un poco el rincón de los recuerdos y escuché de nuevo, esta vez fuerte y claramente, los titubeantes pasos de mi pequeño hijo.
En ese mismo acantilado del tiempo, seguimos por un rato tomados de la mano, orgullosos y alegres. De pronto, la cabalgata
se internó por el sendero de la premonición . Los caminantes no cesaron de avanzar, ahora, en posiciones inversas; era yo el de los pasos vacilantes y eras tú, hijo, el fortachón al que otro pequeño personaje de inseguro andar, seguía calcándote los pasos.
viernes, 7 de octubre de 2016
Cuasi muñeco - Cuasi humano.
Estimado Cuasimodo.
Han pasado más de veinte años desde aquel afortunado día que llegaste a la familia. Te soy sincero, nunca imaginé que con tu poca agraciada figura supieras cumplir tan bien y por tanto tiempo, la difícil misión que te encomendé. Subestimé tu encanto. Y valiéndote no sé de qué arma secreta que escondes en tu joroba, mantuviste a salvo la alegría de aquella niña a quien te confié. Pero, yendo más allá de tus deberes, sin que nadie siquiera te lo insinuara, te convertiste también en su leal confidente. ¿Quién como tú para guardar el más preciado de los secretos? Con el paso de los años, cuando la tristeza rebasa los diques de la inocencia infantil, ahogaste en ti sus sollozos y absorbiste sus desconsuelos.
Muñeco amigo, el tiempo y su sostenida cabalgata ha raído tu traje y pronunciado la curvatura de tu espalda. Como tú, llevo también marcas parecidas. Viéndote, me siento cuasi muñeco y te presiento cuasi humano y verdaderamente hermano
viernes, 30 de septiembre de 2016
Excretas inferiores, no bastan para algunos.
(Para Trump y otros trompudos)
Nunca he visto con buenos ojos el ridículo empeño de ciertas personas por hacer de los sanitarios públicos, su diario clandestino. Aprendí desde pequeño a manifestar mis puntos de vista abierta y públicamente. En mi medio siglo y centavos más de vida, me siento satisfecho de no haber caído en esa pestilente tentación. Hoy, sin embargo, recuperé de un lugar de estos, la imagen que les traslado a sus muros y al mío, es casi como haber infringido la norma y compartir la bajeza que condeno. No solo capturé la presente imagen -bien podría montar una rara y llamativa exposición-, por restricciones técnicas no puedo adjunrarles las otras. Tomé la controvertida decisión, para evidenciar ante ustedes, como por esta sucia práctica, quizá estemos logrando un beneficio de sanidad social.
Sabemos bien que muchos de nuestros actos se mueven subconcientemente, como fieles espejos, emulamos a quien vemos bostezar, sonreimos si nos sonrien, nos conmueve por igual, la mueca de dolor o rabia que observamos dibujada en el rostro de otros. Cuando vemos una riña, aún si fuese en video, nos involucramos tanta en la trama, que tensamos nuestros músculos, diagramamos mentalmente las acciones del contendiente de nuestro agrado, callendo a veces, en la reproducción física de estos pensamientos. Los actos reflejos funcionan así, cumplen una misión, tienen razón de ser, sin ellos, estaríamos obligados a pensar y planificar hasta el más mínimo de nuestros actos, sin lograr igualar la eficiencia de nuestros controles automatizados. Los escritos y dibujos -mayormente obsenos y ofensivos-, como el del racista que escribió el que hoy les comparto, surgen asociados con el instinto natural del cuerpo, por expulsar de su interior los desechos peligrosos que producimos mediante la digestión. Curiosamente, a ciertos individuos su orificio inferior les resulta tan poco eficiente para la suciedad que cargan -con "r" y sin ella-, que tienen necesidad de bomitar el resto en las paredes. De este tipo de agresores nos libramos de hacer las veces de muros directos para sus cobardes podredumbres. No obstante, hay otros alienados que aspirando al poder político o ejerciendo un rol de autoridad pública, se dejan llevar de sus irracionales bajezas y descargan verbal y físicamente contra los más débiles, su carga nauseabunda.
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